Joven raptada y asesinada genera conmoción en Londres

Agencias | La PRENSA del TÁCHIRA.- Se llamaba Sarah. Un día salió de casa de una amiga y desapareció. La última imagen que se tiene de ella proviene de una CCTV, de esas que abundan en Londres. 

En la foto sale con un cubrebocas, con una chaqueta verde que hace juego con sus zapatillas de colores, como si estuviera esperando la primavera desde ya, y con el celular en su oreja, hablando por última vez en su vida, al parecer con su novio, quien se quedó esperándola. Todos se quedaron esperándola, sus padres, sus hermanos, sus amigos.

Sarah Everard de 33 años desapareció el pasado 3 de marzo aproximadamente a las 9:30 de la noche, en algún punto entre Clapham y Brixton, dos vecindarios vibrantes y bastante conocidos en el sur de Londres. 

Después de una búsqueda extensa de varios días, se supo el viernes que fue raptada y asesinada. Su cuerpo fue encontrado en una bolsa a 100 km del lugar donde fue vista por última vez.

El caso de Sarah causó conmoción por lo extremadamente raro, violento y poco común en esta ciudad de 8 millones de habitantes. Pero la mayor sorpresa fue cuando se supo que el asesino era un policía, integrante de la prestigiosa policía metropolitana, casado y con dos hijos, y que se encargaba de proteger a diplomáticos y embajadas.

Sarah y su asesino no se conocían, contrario a como ocurre en la mayoría de los casos de violencia extrema de género. La mala suerte hizo que se lo topara en el camino. 

El policía -lo que hace todo más indignante y absurdo- se valió de su condición y fortaleza de género para raptarla y quitarle la vida. Lo que llamamos en América Latina un feminicidio, de esos que abundan en nuestra región.

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