COVID-19 EN VENEZUELA: UN AÑO ENTRE ENCIERRO Y RELAJO

Guiomar López| La Prensa Táchira.- "¿Hasta qué punto deja de ser flexible y pasa a relajo?", es la pregunta desde el gremio médico y expertos a un año de la aplicación de la cuarentena nacional, en momentos en que se aprieta y suelta sin tomar la prevención desde diagnósticos certeros, garantía de atención y reforzar la protección colectiva desde una campaña masiva para los nuevos hábitos que eviten caer en esas estadísticas que superan los 144 mil venezolanos infectados y los 119 millones de contagiados de Covid 19 en el mundo.

El coronavirus es una prueba de fuego sin una plataforma sólida desde el sistema público de salud, que terminó exponiendo al personal sanitario y queda reflejado en las 354 víctimas fatales, con deficiencias que empiezan por la falta de dotación de implementos de bioseguridad y demás fallas de base. Mientras se abren o cierran las compuertas, sin el debido seguimiento para ser más estrictos en la atención hospitalaria y el rigor de las medidas básicas como uso correcto del tapabocas, lavado frecuente de manos y distanciamiento. Pero la realidad, es que la mayoría de la ciudadanía solo relaciona el uso de la mascarilla como un requisito para el acceso a algún establecimiento o entidad gubernamental.

Desde la Federación Médica Venezolana, Douglas León Natera cuestiona ese "invento" que intenta fraccionar el tiempo del virus, manteniéndolo encerrado por una semana y luego como si no pasara nada. Todo sin la rigurosidad de las medidas para garantizar la salud y a sabiendas del avance agresivo de esta pandemia, incluso con los primeros casos de la variante brasileña detectados en febrero en la región central. Un vaivén desatado desde el 17 de marzo de 2.020 cuando el ejecutivo nacional anuncia la cuarentena nacional y se prolonga por 5 meses consecutivos hasta que en junio implementan los esquemas de flexibilización. Medidas que empezaron con el 5x10 al permitir 5 días de trabajo y 10 de descanso, pero luego se prolongó en el 7 + 7, que alterna la semana de flexibilización y cuarentena radical.

Señala el manejo de la pandemia como un "circo", al referirse a las improvisaciones y en "una especie de guerra presidencial, con los científicos de Miraflores que hasta ofrecieron unas gotas milagrosas, que fue un excedente de Cuba y con el abuso de identificarlas a nombre del Dr. José Gregorio Hernández. ¿Será para curarse con fe?". León se ubica en enero de 2.021 a las gotas Carvativir, señaladas como milagrosas por el propio jefe de Estado y cuando ya se tenía el precedente en octubre, de las luces para neutralizar el Covid19 con la molécula DR10. Esperanzas en un tono muy afirmativo que sólo quedaron en un discurso presidencial.   

"Después de un año las cifras oficiales siguen siendo más bajas que las reales, las cuales podrían ser más altas que otros países", rezonga Edgar Capriles, experto en economía de la salud, acerca de un diagnóstico diseñado de una forma para "dar menos". Ilustra de esos momentos en que se libera la flexibilización con limitaciones en las pruebas PCR para detectar los casos clínicos, con resultados a destiempo e inclusive post mortem. Relaciona como si se estuviera ante una epidemia de neumonía en pleno tiempo Covid 19.

Ubica esa debilidad en los diagnósticos, ante el pánico de pacientes que temen ser atendidos en centros asistenciales públicos, ante el forzado confinamiento en recintos que no están acondicionados o son recluidos entre casos críticos, con el riesgo de una alta concentración viral que termina complicando al paciente. Esto explica que no se cuentan aquellos infectados con atención domiciliaria o quienes hacen el esfuerzo para costear los elevados gastos de hospitalización en clínicas, cuyas cuotas diarias oscilan desde $ 2.000.

Otra observación de Capriles es la ausencia de la autoridad sanitaria, una cartera de Salud silente y al margen de una vocería poco creíble, al tener los reportes del coronavirus desde el Ejecutivo Nacional. "No aparece contradiciendo a esta vocería con información epidemiológica", denuncia de quien debería tener el soporte de las universidades, las academias, comunidad científica, gremio médico y hasta algunas organizaciones no gubernamentales que presenten apoyo.

Peligro latente

Cuando el infectólogo Antonio Mata González advierte de la agresividad del virus, empieza por alertar de toda la evolución que se evidencia en los altos contagios de las variantes británicas, sudafricana, brasileña, californiana, entre otras. Una cosecha en los lapsos de rebrotes, considerando la naturaleza viral de replicarse, para ser más duradera. Las miradas fueron exclusivas para las personas de la tercera edad, pero en Venezuela se revirtió con el repunte en jóvenes, quienes empezaron a "relajarse" y así lo cataloga la máxima instancia oficial. La data refleja más de 2 mil infectados entre 20 a 29 años de edad y siguen muy de cerca los escaños que se prolongan hasta 49 años.

"La prevención debe seguir siendo obligatoria para no exponer a los adultos mayores, mujeres embarazadas, paciente de comorbilidad y hasta algunos con diversidad funcional, como quienes padecen de síndrome de Down", alertó de los puntos álgidos en una curva que puede seguir en alza.   

Desde la Federación Farmacéutica Venezolana, Freddy Ceballos reiteró que los laboratorios y droguerías se mantuvieron trabajando durante este año de pandemia y las farmacias terminaron siendo como los primeros destinos de los pacientes. "Siempre se advirtió de lo delicado de la automedicación y simplemente se refiere a la consulta médica", cita al repudiar de quienes pretenden adelantarse a un diagnóstico y empezar a consumir antibióticos o antialérgicos, ignorando que un simple cuadro viral puede transformarse en un paciente Covid de complicaciones. Todo ante la sugerencia de algún vecino o la lista de medicamentos en las redes sociales.

El grito más alto de denuncia fue con el diciembre libre, con las concentraciones por la campaña de las parlamentarias del 6D. Hoy, con más fuerza por un plan de vacunación, ese prometido para abril, que cuaje desde la inmunización de rebaño y atacar de frente al virus.

Certeza en estudios masivos

Ante la incertidumbre de la posibilidad de los subregistros desde la data oficial sobre el coronavirus, Jaime Lorenzo, presidente de Médicos Unidos de Venezuela, mira hacia atrás y se ubica en mediados de febrero de 2.020, cuando la Organización Mundial de la Salud (OMS) temía la imposibilidad de realizar los estudios masivos a partir del estándar de pruebas PCR.

Una diatriba que se estanca en la realidad venezolana entre la carencia de información epidemiológica y la clínica del paciente. Un reflejo que comprometía aún más la inflamación del pulmón y solo se relaciona a un cuadro de neumonía, asociada a Covid 19. "Hay más volumen de cuerpos cremados, pero sigue la falla de la información", criticó.

Con la exactitud de los casos, se puede verificar la evolución certera del virus, considerando todos los cambios que ha implicado. Variantes que siguen acechando y el virus cobra más fuerza, sin ningún medicamento que neutralice esta pandemia. La respuesta se concentra en el plan de vacunación, pero desde el efecto de rebaño.

"Las enfermedades no pueden tomarse desde la óptica partidista, porque no distinguen y atacan a todos por igual. Sin decisiones que terminen en burla a los ciudadanos", expresa ante la parálisis que también afectó la economía.

Más planificada

De la primera fase del plan de vacunación, se arrancó con las primeras 100 mil dosis de la rusa Spuntik V y a principio de marzo, otras 500 mil dosis de la china Sinopharm. Lara ha recibido desde mediados de febrero de 2.021 alrededor de mil 600 dosis, según confirmación de Javier Cabrera, director regional de Salud y con prioridad para el personal médico en primera línea contra el Covid 19.

Pero las críticas a nivel nacional vienen desde la Academia de Medicina, con su secretario Huniades Urbina, quien señala que no se tiene claro ese plan de inmunización. "Traen y luego piensan, mientras la cantidad es insuficiente", denuncia al señalar que Venezuela está entre los últimos países de Latinoamérica que ni llega a un 2% de la primera fase, cuyo rango inicial es de 20%. Un porcentaje que ya aseguró Chile y sigue Estados Unidos.

Pide que se amplíe el rango para que se cumpla el efecto en rebaño del 70%, además que se está incluyendo al sector docente, ante la convocatoria a clases presenciales para abril. Un esquema que amerita 3.5 millones de dosis para priorizados, según la academia.

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