La ansiedad es el miedo proyectándose

Cecilia Dávila Dugarte, Médico Psiquiatra

Covid-19: Más allá de la enfermedad respiratoria

Carlos A. Ramírez B. | La Prensa de Táchira.- Durante casi un año las acciones acometidas en todo el mundo han estado cifradas en la búsqueda de una cura, científicamente comprobada, y no paliativos inocuos, que fomenten el control de la Covid-19. Sin embargo, en medio de la crisis, en la cual ningún país está exento, las medidas de prevención han promovido una serie de patologías que discurren en el campo de las emociones. 

Mantenerse alerta con la utilización de las mascarillas que cubren parte del rostro, el lavado constante de las manos, la aplicación de alcohol o productos como desinfectantes de las manos, con no menos del 60 por ciento de alcohol, cada vez que ingresas a cualquier establecimiento y la obligatoriedad del distanciamiento social, son realidades con las que ahora se conviven y, las cuales, fomentan en los seres humanos aprehensión que se traduce en un estado de aislamiento y aumentan de manera considerable el estrés y la ansiedad.

Para la doctora Cecilia Dávila Dugarte, Médico Psiquiatra Adjunto al "Centro Nacional de Rehabilitación Alejandro Rhode" IVSS, en Caracas, Venezuela, con 24 años de experiencia, es necesario recurrir a especialistas cuando el estado de ansiedad desborda la barrera del orden normal de vivir. Para Dugarte, además de promover hábitos que nos centren, en medio del caos que despertó la Covid-19, es imperativo "ser amables y comprensivos con nosotros mismos".

1.- Ya a casi un año del inicio de la pandemia de la Covid-19 los casos de ansiedad generados por los el encierro y el temor a infectarse se han incrementado. ¿Cuáles cree usted que puede ser el mecanismo empleados por las personas para paliar el temor, la ansiedad, la desmotivación que esta situación acarrea?

Es importante que sepamos que la ansiedad es una emoción adaptativa, es decir, la necesitamos para poder sobrevivir en contextos y situaciones hostiles. La ansiedad es el miedo proyectándose en el futuro, es el conocido comentario general ¿Y sí?... ¿Y si me contagio? ¿Y si pierdo el empleo? ¿Y si mis padres se contagian? Y es ese ¿Y si? el que nos invita a crear planes alternos para solucionar conflictos o crisis, nos invita a prevenir lo prevenible, pero también a soltar aquello que no es controlable.

Por eso es normal sentirse ansioso ante situaciones inciertas, cuando la ansiedad se presente hay que ser amable con nosotros mismos responder las preguntas que tenga respuestas y soltar aquellas que no.

Si la ansiedad pasa de estado a trastorno entonces hay que buscar ayuda, y eso pasa cuando los síntomas fisiológicos (palpitaciones, sedación de ahogo, temblores, sudoración), cognitivos (ideas catastróficas, ideas intrusivas, sensación de pensamientos acelerados y cansancio mental), conductual (marcha errática, agitación) y afectivos (inquietud, intranquilidad, sensación de desesperación y límite) son tan profundos que no permiten el desenvolvimiento diario ni en lo laboral, ni en lo social ni en lo familiar... Cuando esto pasa hay que buscar ayuda...

Es importante:

A. Mantener medidas de protección.

B. Mantener rutinas y hábitos: levantarse y acostarse a la misma hora, respetar las horas de la comida, comer en familia.

B. Hidratarse.

C. Hacer ejercicio físico. 

D. Revisar estatus económico y laboral para crear planes alternos de ser necesario.

E. Mantener contacto con familiares y seres amados.

F. Crear rituales para realizar en familia (ver películas, salir en semana flexible, etc).

G. Revisar roles de convivencia en familia y ejecutarlos con respeto, empatía manteniendo los límites.

H. Ser amables y comprensivos con nosotros mismos.

2.- ¿Cuáles son las consecuencias más emblemáticas que causó el encierro en las personas y cómo se atacó la afectación emocional desde un principio?

Las principales consecuencias que se han presentado han sido los estados profundos y prolongados de ansiedad que han derivados en episodios depresivos. También se han activado brotes de trastorno psiquiátricos más severos y crónicos que habían conseguido estabilidad incluso por más de diez años: Estoy hablando de trastorno Psicóticos.

No estábamos preparados para esta pandemia, como humanidad nos agarró por sorpresa y hemos ido aprendiendo como tramitamos en ella.

El cómo se atacó la afectación emocional se evidencia en el trabajo realizado por la Federación Venezolana de Psicólogo y la Sociedad Venezolana de Psiquiatría que abrieron atención en línea gratis para la población en general, muchos hospitales hicieron lo propio desde sus Departamentos de Salud Mental.

3.- ¿Cuáles fueron las causas más representativas que se generaron a raíz del inicio de la pandemia?

A. Temor al contagio, enfermar y morir.

B. Temor que familiares y seres amados se contagien, enfermen y mueran.

C. Temor a perder el trabajo, estatus económico o a no poder cubrir las necesidades básicas.

D. Problemas relacionados con la convivencia en cuarentena (toda una familia junta las 24 horas del día).

E. Problemas relacionados ante la confrontación de quienes "se cuidan" y quienes "no se cuidan" dentro de un grupo familiar.

F. Tristeza ante la falta de contacto físico con quienes se ama, ni te imaginas cómo se extraña un abrazo, un saludo cercano.

G. Dificultades ante las nuevas dinámicas laborales y académicas (teletrabajo y educación a distancia).

4.- ¿Esta situación dejará marcas emocionales en las personas? ¿Qué sugiere que hagan las personas para mejorar esta situación?

Si, en todos, nadie lo olvidará, ya se han escrito canciones y ya vendrán novelas y películas, no lo olvidaremos, cómo huella mnémica la tendremos todos y el dolor de la herida dependerá de cómo vivimos ésta Pandemia y que experiencia tengamos de ella. Por ello ya se estima que aparecerán trastorno de estrés postraumático en un porcentaje importante de la población, sobre todo personal de salud y aquellos que hayan visto morir a sus seres amados en sus casas.

Mi sugerencia para mejorar la situación:

Es importante construir refugios, tanto físicos como emocionales, que las casas sean hogares, que las relaciones con el otro más cercano sea de confianza, respeto, solidaridad empatía y lealtad.

Hay que construir fuentes de disfrute y felicidad, hay que mirar alrededor con todos tus sentidos alertas para ver la belleza y el disfrute en lo más simple. 

Hay que ser optimista, confiar en que todo esto pasará y que como humanidad lo sobreviviremos, como hemos sobrevivido otros eventos históricos y hasta con menos recursos, confiar en que vendrán tiempo mejores.

Para la especialista otro factor determinante se valora en las redes sociales, aduce que se debe "elegir muy bien a quién se va a seguir", a quién se le va a creer, en quién se debe confiar como fuente fidedigna para estar medianamente informado del acontecer de la pandemia, sus vacunas y las nuevas cepas. 

Bajo esta premisa enfatiza en el "desplazamiento del sesgo político", al cual señala como un elemento que entorpece la ya mancilla normalidad que se registra en el desarrollo de la pandemia. 

Reitera la necesidad de generar los hábitos en el entorno familiar como mantener el contacto con sus allegados, realizar actividades conjuntas y precisar las pautas de la convivencia, claro está, con el control y las medidas de bioseguridad previstas para evitar el contagio. En el plano particular, menciona que los rituales de tener una hora para levantarse, comer y realizar las distintas tareas son primordiales, en la búsqueda del control interno, que ante la abrumadora ola de información que contempla la enfermedad puede ser trastocada negativamente.

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