"El Pelusa" amado por sus pinceladas en la cancha

Agencias | La PRENSA del TÁCHIRA.- Con el adiós de Maradona, Argentina y el mundo se quedan sin el que para muchos es el mejor jugador de todos los tiempos. Diego inició su carrera a los 16 años en Argentinos Juniors

Muy pronto emprendió rumbo a Boca, donde fue considerado siempre un ídolo, pese a que la dirigencia lo traspasó al Barcelona en lo que para la época fue un traspaso multimillonario y sonado.

En el Barcelona no pudo asentarse en los dos años que estuvo, aunque le dio tiempo a ganar tres títulos: una Copa del Rey, una Copa de la Liga y una Supercopa. La lesión tras una dura entrada de Goicoechea marcó demasiado su rumbo, pero dejó pinceladas geniales como el famoso gol al Madrid en el Bernabéu.

Donde más rindió Maradona a nivel de clubes fue en el Nápoles. La llegada de Diego a San Paolo procedente del Barça fue una auténtica locura. Como azurri logró lo imposible, llevar a un equipo modesto de Italia a ser el mejor de su país y uno de los mejores de Europa. Conquistó dos Scudettos, una Copa, una Copa de la Uefa y una Supercopa.

Entre medias, tocó el cielo con la selección argentina y se convirtió en toda una leyenda al conquistar el Mundial. Tras quedar fuera del del 78 por jugar el campeonato del mundo juvenil, su primer gran torneo fue el Mundial del 82 en el que acabó expulsado y desquiciado ante Brasil. Cuatro años más tarde se resarciría a lo grande en México.

Maradona lideró a una Argentina mediocre hasta la cima del mundo con actuaciones legendarias como ante Inglaterra, en aquel partido de la Mano de Dios y del gol del centro del campo, o también en la final ante Alemania. 

Cuatro años después, en Italia 90, estuvo cerca de repetir hazaña, aunque Alemania se cobró la revancha y conquistó la final con un gol de Brehme.

La carrera futbolística de Maradona saltó por los aires cuando dio positivo por cocaína en 1991, lo que le apartó de los campos durante 15 meses por sanción. 

Después de aquello, el Sevilla lo trató de recuperar para la élite y dejó pinceladas notables de su clase, aunque ya muy mermado físicamente. Regresó a su país para jugar con Newell's y Boca, y aún le dio para disputar su último Mundial, el de USA 94, en el que volvió a dar positivo como triste final para su trayectoria internacional.

Después de colgar las botas, emprendió su carrera como técnico entre vaivenes y polémicas. Dirigió a Textil Mandiyú y Racing antes de hacerse cargo, casi una década después, de la selección. 

Con él Argentina disputó el Mundial de Sudáfrica sin pena ni gloria, cayendo ante Alemania en octavos de final. Tras aquello, estuvo en el fútbol de Emiratos Árabes y sus últimas experiencias fueron Dorados de Sinaloa, en México, y Gimnasia de la Plata, al que dirigía desde el pasado año.

Considerado por muchos como el mejor jugador de todos los tiempos, su ausencia deja un vacío imposible de corregir para los amantes del fútbol en Argentina. 

Su carisma, su genialidad con el balón y sus vicios incorregibles hicieron que el país le amara como pocos han amado a sus ídolos. Argentina llora por Maradona, el 10, el Pelusa, el Pibe de Oro que ya le falta.

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