El barro y la desesperanza inundan a Zorca pero nadie se rinde

Nelson Altuve P | La PRENSA del TÁCHIRA.- Al cumplirse una semana del deslave que arrasó con casas, enseres, vehículos, negocios, vías, animales, cortando las esperanzas de muchos vecinos las escenas todavía son dramáticas.

La magnitud del desastre aún no ha sido calculado en su totalidad. Ni siquiera las autoridades han logrado cuantificar los daños. En un trayecto de unos tres kilómetros se observa escombros al lado y lado de la carretera repleta de barro.

Las familias damnificadas del sector Zorca Pie de Cuesta, se les nota en sus rostros el cansancio, las largas horas de trasnocho, sin poder dormir con tranquilidad, muchos a la intemperie, cuidando lo poco que pudieron rescatar, soportando el fuerte frío que por estos días golpea su cuerpo.

Y en medio del drama que vive la comunidad no hay tiempo para el descanso. Pesada maquinaria mueve escombros cerca de un puente para despejar la carretera, llegan camiones para intentar de cargar lo que van sacando, enormes piedras y arboles resquebrajados hay por doquier.

En la calle principal de la zona afectada, los vecinos se agrupan para ir sacando el barro, que causó daños en estructuras de viviendas, colchones, estantes y ropa se observa a lo largo de la vía, todo arrumado. Una mujer se enjuaga las lágrimas, mientras nos señala como quedó su local comercial. "Era un pequeño abasto, no quedó nada". Su voz se corta y se tapa el rostro. 

Más adelante, un camión de la empresa Hidrosuroeste reparte agua potable. Era una de las mayores solicitudes de los vecinos, ya que la tubería de aguas blancas que corría aledaña al río La Zorquera fue destrozada en su totalidad, dejando varios barrios sin el servicio. 

"Los vecinos se han organizado, nos han ayudado mucho con alimentos, hemos tenido buena receptividad de mucha gente, de todos lados. Gracias a Dios hemos contado con electricidad, al menos estos días no la han quitado. Nos ha fallado el agua potable se reventó un tubo y no hemos tenido buen acceso. Nos faltan muchas cosas, pero al menos estamos con vida y luchando por salir adelante", dice la líder comunal, Aurora Arcaya.

Ella afirma que luego de seis días del desastre, hasta este lunes 16 fue que llegaron los camiones recolectores de los escombros. "Había incomodidad porque hay mucha basura, y se puede desatar una tragedia, pero ya se está solventando y la gente no ha entrado en pánico, estamos unidos aquí". Agrega Arcaya.

En la escuela de Pie de Cuesta, un personal médico ejecuta vacunación de niños además de dar asistencia médica general, sobre todo, a las personas adultas. Se hacen las valoraciones respectivas y se les entregan medicinas. Aquí pocos usan tapabocas, la gente ni siquiera ha tenido tiempo de pensar en el coronavirus.

Nos adentramos, y seguimos consiguiendo lodazales, el barrio está por todos lados, pese a que el sol ha calentado varios días. Varios hombres tratan de rescatar entre las piedras unos tubos de electricidad. Los cables de Cantv y eléctricos son levantados con algunas estacas de madera para evitar peligro.

Un perro dormita sobre un colchón a la orilla de la vía. El camión de gas llega a la zona y la comunidad se mueve para recibir el servicio. Como sea cargan las bombonas de 10 kilos y 18 kilos "Nos han traído gas estos días, esos camiones tenían que por aquí no venían como hace ya más de un año", bueno al menos estamos agradecidos con eso. Solo pedimos que no nos olviden". Dice Maritza Pineda.

En el sector Puente Azul, los Patios Pie de Cuesta, encontramos a Vinicio Prato, residenciado desde hace 67 años en ese sector. Cuenta que heredó la casa de sus padres y nunca imaginó que iba a perderlo todo en una noche.