Cierre de aeropuertos obstaculiza desarrollo comercial del Táchira

Fabiola Barrera | La Prensa Táchira.- Delicada situación atraviesa el sector aéreo, tras ocho meses inactivos por la llegada del COVID-19 al país. Esto afecta no solo al turismo local, sino a las diversas actividades que se benefician directa o indirectamente de la frecuencia de vuelos en el estado Táchira. 

De los tres aeropuertos con los que se cuenta en el estado, solo dos operaban hasta marzo. La Base aérea Mayor Buenaventura Vivas Guerrero de Santo Domingo del Táchira y el Aeropuerto Internacional Francisco García de Hevia, ubicado en la población de la Fría, al norte del Táchira. 

Esto no solo trajo consigo una restricción aérea de pasajeros, sino una paralización de actividades de agencias de viajes, prestadores de servicios de transporte, comercio, entre otros. De acuerdo a William Roa, presidente de la Asociación de comerciantes del municipio García de Hevia, la paralización de actividad aérea, trajo consigo pérdidas que superan el 80% en todas las áreas vinculadas al movimiento de personas vía aérea.   

"La paralización del aeropuerto ha llevado a la disminución de los ingresos de los comerciantes y de una buena parte de servidores públicos como taxistas y motorizados, así como microbuses que trasladaban a los pasajeros desde el aeropuerto hacia San Cristóbal", dijo. 

Roa explicó al equipo de LA PRENSA, que en el centro de La Fría se ven afectados por esta situación, pues pasajeros en espera, salían de la terminal para comer, mientras llegaba la hora de abordar. "En gran parte se coartó el derecho a tener más ingresos porque con dos o tres vuelos diarios que llegaran al municipio, había la posibilidad de visitar nuestra zona". 

Añadió además que establecimientos de alojamiento registran una merma considerable en sus ingresos, ante la falta de huéspedes, quienes precisamente ocupaban las plazas cama de la zona, para evitar transitar de madrugada por las carreteras. "En gran parte afectó la economía del municipio García de Hevia". 

Desprotegidos

Por su parte, los trabajadores de estas terminales sufren por el cierre de operaciones. Un trabajador, quien dio su testimonio bajo la condición del anonimato, por temor a represalias o a ser despedidos, asegura que los trabajadores de las aerolíneas la están pasando mal, dada la nula venta de boletería nacional, pues las comisiones eran el salvavidas de todos. "Nos pagaban el sueldo en bolívares y nos daban unas comisiones en dólares". 

"Todos ellos estamos desprotegidos. He visto trabajadores de algunas aerolíneas vendiendo tortas, vendiendo chucherías. Es muy fuerte y ahora vienen y nos dicen que los vuelos nacionales abren hasta febrero. Esto nos afecta a todos", dijo la fuente. 

El entrevistado explicó que todos los trabajadores de las diferentes aerolíneas que prestan sus servicios en el Aeropuerto de La Fría la están pasando muy mal. Pero no solo son ellos, sino quienes prestaban sus servicios dentro y fuera de las instalaciones de esta terminal. 

"Hay gente que prestaba sus servicios movilizando al personal del aeropuerto, ahora no pueden trabajar. Hay muchos desempleados". 

Sin negociaciones

Por su parte, Lenny Ramos, presidente de Mercotour Táchira, comentó que gran cantidad de agencias de viaje tenían como sustento la venta de boletería nacional e internacional, por lo que el mercado laboral de este tipo de prestadores de servicios turísticos es uno de los más afectados dentro de todo el sistema que se activa en torno a los vuelos comerciales nacionales. 

Sin embargo, advirtió que ante la nula frecuencia de vuelos nacionales, el mayor afectado es el intercambio entre personas, especialmente en el área de negociaciones en todos los niveles. 

Explica que los empresarios eran un porcentaje considerable de viajeros frecuentes, pero tras el cierre de los aeropuertos y las dificultades que se presentan en las carreteras nacionales, estos han dejado de concretar negocios, lo que impide el desarrollo económico de otro grupo laboral. 

"Al haber tantos problemas para venir al Táchira, por los peligros que implica viajar por tierra, los obstáculos en las alcabalas, y demás, ellos prefieren no venir, porque hay cosas que no se resuelven con un correo o una llamada. Firmas de contratos, reuniones importantes. Todo eso es presencial y ellos venían en vuelos comerciales", añadió Ramos. 

Tanto trabajadores del aeropuerto, como prestadores de servicio esperan que así como se abrirán los terminales el 30 de noviembre, las actividades aéreas nacionales sean permitidas nuevamente. 

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