El peligro de llegar a San Cristóbal por una vía remendada

Redacción | La PRENSA del TÁCHIRA.- Una de las carreteras más importantes que permiten el acceso a San Cristóbal es la troncal 5, o la vía al llano como mejor le conoce. Da igual cómo le llame, porque su panorama tétrico no cambia para nada, pese a los "remiendos" que de vez en cuando le hacen 

Esta carretera se puede ganar fácil el premio a la vía más destartalada que existe en Venezuela, por largos años ha figurado de primera en el ranking de las más deterioradas, y es una prueba de la ineficiencia y el olvido a la que es sometido el estado Táchira.

El equipo de La PRENSA del TÁCHIRA volvió por tercera vez en el año a esta zona del sur del estado y esta vez tomamos como muestra unos 30 kilómetros desde el sector del Zig Zag.

El panorama es el mismo. Nada ha cambiado. Con el golpe de agua que cayó por estos días, afloró el "rosario" de huecos en un trayecto de unos 30 kilómetros, considerado uno de los tramos más peligrosos. Fácilmente se pueden contabilizar unos 100 cráteres de diversos tamaños.  

Se nota que la carrera tiene meses olvidada. Por allí ni el Ministerio del Transporte Terrestre ni los entes del gobierno regional le han metido la mano a tantos pasos a riesgos que existen, con enormes piedras que hay en la vía y que son un peligro latente, además con la maleza que se ha tragado parte de la calzada.

"Solo cuanto se desbarranca esto, es que aparecen por allí unos días, miran, sacan fotos y luego se van. Traen algunos obreros que medio limpian pero sigue igual", aquí siempre baja piedra y lodo. Que nosotros sacamos", dice Anselmo Vivas, un hombre de avanzada edad que con pala en mano tapa huequitos y pide colaboración a los conductores.

Seguimos más adelante y se observa el abandono, con la maleza tapando la zona de seguridad o línea blanca que hay a lado y lado de la carretera. El agua que baja de las nacientes contribuye al deterioro vial, pero no hay forma de hacer circular por las cunetas, porque tampoco existen.

Maria Carolina Pérez es una joven que junto a otros muchachos de la zona, pasan el día pidiendo colaboración, mientras con palas hacen arreglos, tapando los huecos que dejan las lluvias cuando arrastran el granzón. "Esto lleva para dos años, dígame más allá en la piscina, eso sí esta terrible. Porque aquí no ha venido nadie del gobierno".

Durante el día no hay problema porque muchos conductores se conocen al dedillo los pasos a riesgo, saben dónde acelerar y donde aminorar la velocidad, así que el peligro ronda para los desprevenidos o aquellos que por primera vez buscan llegar a San Cristóbal.  

Cuando cae la noche los conductores pasan las de Caín. A muchos se les dificulta al perder visibilidad, ya que tampoco la vía a lo largo de sus casi 100 kilómetros hasta la línea divisoria con Barinas, tienen los llamados "ojos de gato", además las piedras a las orillas de la carretera es otro riesgo para los conductores.

Desde el pavoroso deslave desde hace dos años que generó la incomunicación de San Cristóbal con el resto de poblaciones de la zona sur durante más de dos meses, causando víctimas, no se han vuelto a presentar más situaciones de emergencia.