Viven bajo el pánico por depósitos clandestinos de gasolina

Redacción | La PRENSA del Táchira.- En la urbanización 5 de Julio, en La Fría, sus habitantes viven en permanente zozobra. Aún tienen en sus recuerdos el estruendoso sonido de la explosión ocurrida la noche del 4 de marzo del 2019 y que causó una tragedia, con saldo de un fallecido más cuatro personas que sufrieron severas quemaduras.

La conflagración ocurrió cuando una gandola que trasegaba combustible explotó luego de un incendio ocasionado por una chispa en una de las bombas que succionaba la gasolina de forma ilegal, en uno de los "patios" de la mencionaba urbanización ubicada en la capital del municipio García de Hevia.

En esa ocasión nadie pagó los daños ocasionados a las viviendas del sector, menos las consecuencias por esa irregularidad. La comunidad teme que se vuelva a producir otra tragedia de la misma magnitud con más daños, por lo que piden a las autoridades tomar las medidas necesarias para evitar que este tipo de "patios" no funcionen donde habitan un elevado número de personas.

En la denuncia indican que a ese "patio" dentro de la Urbanización 5 de Julio, entran hasta veinte gandolas diariamernte, allí se sigue haciendo el trasegado de combustible, y aunque de esto tienen conocimiento efectivos de la Guardia Nacional, Policía, y el mismo alcalde, sus concejales y otros organismos, nadie se ha ocupado de este tema por lo que consideran que aquí se tienen un negocio de enormes proporciones con el combustible donde muchos sacan su buena "tajada".

"Exigimos el cierre de este patio donde se trasega de forma ilegal gasolina. Queremos dormir tranquilos. Queremos seguridad para nuestras vidas. Cómo es posible que no haya gasolina para distribuir al pueblo, y aquí están trasegando el combustible". Dicen los denunciantes en la misiva.

También señalan a un hombre con el alias de "Tamacuro" como el encargado del lucrativo negocio, teniendo el control de todas las gandolas que entran a esos patios y otros que están en diversos sectores de La Fría a donde llevan las gandolas que vienen desde La Planta de Llenado de El Vigía y luego les extraen combustible.

"No hay control con el transporte de PDVSA, ubicado al lado de Asoganort, de allí se desvían las gandolas hacia La Esmeralda". También mencionan que funcionan "patios" en sectores como Las Pipas, en la calle principal y calle 6 de la urbanización 5 de Julio, sector Villa Pradera El Socorro y Los Pitufos. 

Hacen el llamado al capitán Negrín de la GNB, al general Trujillo de La 25 Brigada de Infantería Mecanizada, a la diputada Nellyver Lugo de la Mesa de Combustible, al general Moronta de la Zodi Táchira, para que abran una investigación al respecto y eviten que estos "patios ilegales" sigan funcionando y se ponga en riesgo la vida de los ciudadanos que viven cerca de esos lugares clandestinos.

En esta fotografía se ven entrando dos cisternas de combustible en camino a los "patios"

"Ya tenemos suficiente con el miedo en que vivimos luego de la explosión ocurrida en marzo del 2019 en ese patio que es propiedad de la señora Dayana Torrado donde explotó la gandola, Y lo más terrible es que siguen operando como si nada y venden gasolina allí a cualquier hora del día y la noche, igual en el patio de Tamacuro, mientras nosotros vivimos bajo la preocupación y rezando para que no ocurra una tragedia de mayores proporciones".

Reiteran el llamado a los cuerpos de seguridad y de investigación como el Faes, Dgcim , Sebin, entre otros, para que revisen quienes se están beneficiando con este negocio sin importar exponer al peligro la vida de un gran conglomerado de personas que habitan en los lugares antes mencionados, y que son un polvorín que en cualquier momento pueden causar una enorme tragedia.

Vale recordar que en la tragedia de marzo del 2019, falleció carbonizado un hombre identificado como Jesús Alberto Durán Naranjo, mientras por quemaduras de primero, segundo y tercer grado quedaron heridos los ciudadanos Luis Roa Beltrán, de 29 años; Jackson Zambrano Medina, de 22 años; Carlos Castillo, de 18 años; Aris Brayan Guillén Moscote, de 20, y Edwin León, de 32 años de edad, que aún no se recuperan de las graves lesiones físicas y psicológicas ocasionadas por la explosión.

Aquí el comunicado de los vecinos: