Con ese sueldo que tenemos no alcanza para nada

Elder Pérez

Caminante

El arreglo fueron 40 dólares que no alcanzó para nada y esos 40 dólares los hemos rendido

Ender Pérez

Caminante

Migrante venezolano: Este gobierno lo que se llevó no lo trajo más

Manuela Reyes Gómez | La Prensa del Táchira.- Con 40 dólares en el bolsillo producto de la liquidación de un año de trabajo, salieron los tres hermanos Pérez desde Maracay estado Aragua con destino a Cali, Colombia donde los espera sus madre. 

Junto con otros dos jóvenes que encontraron en el camino, los Pérez  dejaron atrás parejas, hermanos, hijos y abuelos, aventurándose a lo desconocido y al peligro de la carretera, cansados de sueldos insuficientes para sí mismos y sus familias. 

"Con ese sueldo que tenemos no alcanza para nada, para un kilo de harina pan de 500 mil. ¿Qué hacemos con ese sueldo mínimo? Eso no alcanza para nada", lamentó Lender Pérez, el mayor de los hermanos. 

En su Cagua natal, en el estado Aragua, trabajaba en una de las plantas de una famosa empresa multinacional suiza de alimentos, sin embargo el sueldo no le alcanzaba teniendo a su cargo dos niños y una mujer embarazada

"Mi esposa está embarazada, da a luz en enero. Como está la situación ahorita que en los hospitales no hay nada, pienso estabilizarme, mandarle algo de plata y en enero regresar. Este gobierno lo que se llevó no lo trajo más", lamentó. 

El más joven de los hermanos, se desempeñaba como carnicero en una carnicería y licorería, donde, luego de un año de trabajo lo liquidaron con 40 dólares. 

"El arreglo que me dieron fue 40 dólares nada más". 40 dólares que se han esforzado por rendir al máximo. "Estamos guerreando", afirma. 

Tras dos días de caminata, relatan que no se han detenido para dormir. No descansarán hasta llegar a su destino. Allí se reunirán con algunos miembros de su familia que los están esperando. 

Han recibido la ayuda de algunas personas que les han regalado alimentos o dado la cola, algunas veces, han usado el dinero que tienen guardado para pagar taxis o vehículos que hagan su travesía más ligera, sin embargo expresan que muchos se aprovechan de que son migrantes y "llevan algo de platica". 

Sudados por el camino, bajo el inclemente sol, los cinco jóvenes caminan con sus tapabocas. Algunos aseguran no tenerle miedo al coronavirus, mientras otros admiten que les da temor la posibilidad de contagio. 

"Sí, a veces sí nos da miedo pero hay que encomendarse a Dios y el que no arriesga no tiene nada. Ha sido muy difícil, pero gracias a Dios ya pronto vamos a estar con la familia de nosotros". 

Bajos salarios mantienen migración 

La principal razón para salir del país sigue siendo, en palabras de los mismos caminantes, la realidad económica que ha convertido la vida en su país natal en un imposible

Los salarios de hambre y la realidad hiperinflacionaria que arropa al país y que hasta el mes de septiembre fue de 1.079,67%, de acuerdo a datos de la Asamblea Nacional, allana el camino para la dura decisión. 

Así lo expresa un joven funcionario de la Guardia Nacional Bolivariana oriundo de Guanare, quien prefirió el anonimato. "Me vine porque mi sueldo no me alcanzaba ni para comprarle el desayuno a la niña".

Caminando junto con su pareja, Adriadni Durán y la niña de ambos, indica que mensualmente ganaba 1.600.000 bolívares, lo que lo obligaba a trabajar en el campo cuando estaba de permiso, para poder "resolver". 

A pesar de lo duro del viaje, el cual se hace más difícil aún llevando a niños en brazos, los jóvenes padres anhelan darle a su pequeña las cosas que necesita y alcanzar una estabilidad económica, sueños que se convierten en el combustible para el largo viaje. 

Con la joven pareja camina también, la madre de Adriadni, la señora Iris Gómez, junto con otra hija y su bebé. La señora, de la tercera edad, se ve decidida a lograr algo mejor. 

En Guanare dejó a su esposo y otros hijos con destino a Bogotá, donde la estará recibiendo una de sus hijas. Llevan dos días de camino y no tienen ninguna atadura para quedarse en el país, pues no tenían trabajo y sobrevivían con "los bonos que mandaba Maduro". 

Ambos grupos de caminantes manifestaron que las expresiones de apoyo que han recibido ha sido un alivio. Adriadni Durán asegura que en El Piñal les dieron refugio, un lugar para pasar la noche, comida y la facilidad para bañarse, además indicaron que hasta este punto del recorrido no les han pedido ni quitado ninguna de sus pocas pertenencias. 

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