"Menos del 50% de productos he dejado comprar para que no se me dañen"

Carlos Borrero

Charcutero

"Empacamos al vacío con bioseguridad para garantizar la conservación"

Marian Sierra

Administradora

Apagones generan pérdidas y gastos a charcuteros

Fabiola Barrera | La Prensa Táchira.- Difícil la tienen quienes trabajan con productos perecederos como charcuteros y carniceros. Los nuevos y constantes cortes eléctricos los han hecho "parir" ante la posibilidad de que sus productos se les dañen ante la falta de electricidad por lo que han tenido que hacer inversiones en plantas con mayor capacidad y sus productos se han visto afectados. 

Al comienzo de la crisis eléctrica, muchos aguantaban los cortes con plantas pequeñas, pues la falta de electricidad era de un par de horas. 

Sin embargo con la agudización del problema y la incertidumbre diaria que hay sobre la cantidad de horas con electricidad, este sector económico se vio en la necesidad de comprar plantas y cuartos fríos, para hacerle frente a la situación. 

Y es que no hay nevera o congelador que mantenga el frío por tantas horas, sobre todo los fines de semana, cuando los cortes se agudizan e incrementan los apagones en la entidad. Las pérdidas que han tenido son incalculables y nadie le repone la inversión perdida. 

El señor Basilio Rozo, propietario de una carnicería y charcutería en la zona comercial de La Ermita, indicó que esa zona es muy golpeada con los cortes de electricidad, pues hasta diez horas continuas se han visto sin el servicio. 

"Aquí tenemos un cuarto frío grande y todo lo metemos ahí, pero los fines de semana es pésimo", dijo. 

Añadió que al momento de un apagón o corte de luz, todos los productos que se encuentran en exhibición, son llevados al cuarto frío, donde evitan que los mismos se descompongan, pues la carne, de no mantener una temperatura adecuada inicia su proceso de descomposición. 

"Eso hay que llevarlo a un congelador grande, no se puede llevar hasta allá", agregó Rozo.    

Explicó el carnicero que ese cuarto, sin abrir, puede mantener la temperatura unas diez horas, pero deben comprar panelas de hielo para mantener la temperatura, ya que si quieren vender, deben sacar las piezas de allí para hacer los cortes. 

Rozo indicó que ha tenido pérdidas considerables de carne, por lo que ya es menos lo que se compra para ofertar al público. "Si antes se compraban 20 reses, ahora se traen 15". 

Comprar plantas

Unos metros más arriba se encuentra otra carnicería, cuyos propietarios se han visto en la necesidad de innovar para garantizar la conservación de las carnes. 

Empacado al vacío, así como mantener las piezas a una temperatura específica, es a lo que apelan para garantizar la bioseguridad en sus productos. 

Marian Sierra, administradora de dicho establecimiento indicó que mantienen la bioseguridad en dicha distribuidora. "Aquí nosotros empacamos al vacío para que el producto dure más. Trabajamos con eso dados los cortes de luz para no entregarle al cliente piezas en mal estado". 

Si bien tenían una planta a gasolina en la entrada, ya no la usan para mantener la refrigeración, pues no tiene la capacidad de encender las neveras y cavas del establecimiento y dados los constantes apagones, se vieron en la obligación de invertir en un generador de más capacidad. 

Señaló que ellos mantienen una planta a gasoil que es con la que mantienen encendidas las neveras, exhibidores y congeladores del lugar. "El gasoil nos lo surte el matadero de Tucapé porque nosotros somos una sucursal de ellos". 

Menos productos

Los negocios dedicados solamente a la venta de embutidos y quesos también han visto cómo la falta de luz les daña los productos. 

Para Carlos Borrero, propietario de una charcutería en el 23 de enero, la semana pasada fue el acabose, pues las ganancias se perdieron. Unos 256 mil pesos perdió en productos la semana pasada, lo que equivale a más de 30 millones de bolívares, tras los intensos cortes. La mortadela de pollo y el queso son los más sensibles a dañarse. 

Relata que la falta de gasolina para abastecer a las plantas eléctricas le golpea el bolsillo, pues al no haber de manera legal en las estaciones de servicio, se ve en la penosa labor de comprarlo en el mercado negro. Cada pimpina de 20 litros y que le dura unas 24 horas, le cuesta 70 mil pesos, es decir, más de 9 millones de bolívares. 

"Queso es lo que más he perdido. El queso Mozarella y el llanero, por eso es que compro menos mercancía porque necesita refrigeración. Menos del 50% de mercancía compro", dijo.