Soy funcionario, y me tocó ponerme a vender cosas porque lo que recibo de sueldo no me alcanza para comprar nada

Juan Martínez

Vendedor

Todo está por el piso, muchos preguntan, pero pocos compras, lo que nos genera pérdidas a quienes nos dedicamos a esto

Gustavo Hernández

Vendedor

La prioridad es la comida, por ello, ahora se ve más eso que otras cosas

Gloria Castellano

Vendedora

La 5ta y la 7ma convertidas en tienda de mercaderes ambulantes

Maryerlin Villanueva | La Prensa de Táchira.- La crisis económica del país sigue haciendo de las suyas, pues en las semanas de flexibilización, se evidencia el incremento de las ventas informales y ambulantes en la quinta y séptima avenida de San Cristóbal.

Y es que los altos índices inflacionarios y la pandemia, obligaron a muchas ciudadanos a reinventarse y para ello, mantienen tomadas las calles de la ciudad capital con múltiples artículos.

Ropa usada, bolsos, accesorios para teléfonos, zapatos, víveres, y chucherías, es lo que más se aprecia a la venta, por parte de quienes intentan sobrevivir a la emergencia.

Es así como lo relató el funcionario público, Juan Martínez, quien con más 60 años, tuvo que montar un "tarantín" para vender diversos productos y así obtener ingresos para comprar comida y medicamentos.

"Soy funcionario, y me tocó ponerme a vender cosas porque lo que recibo de sueldo no me alcanza para comprar nada, y soy una persona mayor que debería estar en mi casa y no, estoy en la calles vendiendo cosas" dijo.

Indicó que solo dos veces al mes puede laborar, ya que en cuarentena radical se hace imposible, ya que los funcionarios de seguridad, custodian y supervisan que no haya ventas ni comercios abiertos.

"Que difícil está la situación para todos nosotros, pues aquí si se cumple en la cuarentena, pero en otros sectores no, pues la gente hace lo que quiere" expresó.

Gloria Castellano, vende ropa usada desde hace más de un año en la quinta avenida de la ciudad. Precisó que las ventas han caído mucho, a tal punto que en algunas semanas de trabajo no logra vender nada.

"Otra veces lo que puedo lograr hacer son 5 mil pesos, lo que se me hace muy difícil para poder comer y comprar lo que necesito llevar a mi casa, pues con la pensión que me pagan cada mes, con eso no compro ni tres harinas" explicó.

Detalló que muchos buhoneros migraron hacia la venta de comida y chucherías, pues lo que más demanda las personas.

"La prioridad es la comida, por ello, ahora se ve más eso que otras cosas, mientras tanto, las ventas de ropa, ropa, zapatos, ha mermado un poco" añadió.

Agregó Castellano que para diciembre no podrá vender nada, pues le queda imposible viajar a la ciudad de Caracas para comprar mercancía, debido a los controles establecidos por el Gobierno nacional para frenar los casos de Covid-19.

Muchos preguntas, pocos compran

Por 10 años, Gustavo Hernández se ha dedicado a la venta de repuestos para licuadoras. Lamentó la situación del país, pues han decaído más del 60 % las ventas.

"Todo está por el piso, muchos preguntan, pero pocos compras, lo que nos genera pérdidas a quienes nos dedicamos a esto y quienes vivimos del día a día" puntualizó.

Destacó que muchos productos los ha tenido que vender al costo o menos del margen de ganancias para poder obtener algo dinero, ya que por la crisis, las personas dejan de arreglar algunos electrodomésticos.