Manuela Reyes

Manuela Reyes

Enfrentando desafíos está el sector cafetalero en Táchira

Manuela Reyes Gómez | La Prensa del Táchira.- Una caficultura menoscabada es la que tiene Venezuela y especialmente el estado Táchira, pues hoy no es ni la sombra de lo fue hace 15 años atrás. 

Así lo señala el caficultor Humberto Fernández, quien subraya que una de las zonas cafetaleras más afectadas en el país es la del Táchira, pues la cantidad de problemas de quienes se dedican a este rubro  son mayores que en otras regiones del país. 

A propósito del día del café, que se celebra cada 1 de octubre, Fernández enumera la larga lista de desafíos que este gremio debe enfrentar para mantenerse en funcionamiento. 

"El café actualmente es una actividad que el Estado venezolano, el régimen venezolano, no está apoyando a su desarrollo. Adolece de grandes problemas la caficultura. Pasamos de producir un millón 800 mil quintales a 360 mil quintales por año", lamenta Fernández. 

Advierte que los problemas que más inciden en la caficultura son que "no se consiguen fertilizantes, no hay gasolina ni gasoil para las máquinas, ni para transportar ni para trasladarse los trabajadores" 

Señala que el productor no tiene forma ni manera de sustituir la maquinaria antigua por una nueva y que las permisologías se hacen imposibles de conseguir, debido a los retardos que se presentan en el organismo gubernamental. 

"Cuando el caficultor llega al organismo para solicitar el permiso para movilizarse entonces lo primero que le contestan es espere y luego de dos horas esperando le dicen: ay, el doctor no vino, y como no vino el doctor no hay permiso".

Otro de los problemas es las matracas en las alcabalas móviles, donde, de acuerdo al caficultor con 40 años de experiencia en el área, les piden "apoyo financiero". Otro grupo que busca el mismo apoyo es la guerrilla "que no son más que colectivos que cobran vacuna y son protegidos por el régimen". 

La lista no termina aquí, otros problemas que están agobiando al caficultor son la falta de seguridad jurídica y las constantes fallas en comunicación, lo que engloba telefonía y vialidad. "Todo lo que es comunicación no funciona". 

La falta de financiamiento por parte de la banca privada también ha golpeado fuertemente al gremio que tampoco ve programas de fomento cafetero que estimulen esta actividad.

Si bien, la Asociación Venezolana de Caficultores (AVC) continúa en existencia, para Fernández ya no queda más que el aparato. "No hay asistencia técnica", señala.

Con esta realidad, ni hablar del tema de la exportación de café, que se ve cada vez más lejos. "Se exportaba muchísimo café, pero ahora no hay producción", lamenta. 

Ante esta gris realidad, lo que motiva a Fernández a mantenerse es "el amor al café", mismo amor que ha impulsado a Luis Vargas Rincón por 54 años a seguir sembrando y trabajando este aromático grano. 

A los 12 años fue cuando Vargas recibió su primer corte de café, legado por su padre, un trabajo que a pesar de todas las contrariedades, ha seguido ejerciendo. 

Durante unos años por las malas políticas se vio obligado a dejar a un lado la labor de la caficultura, pero actualmente la está retomando. 

Vargas señala que anteriormente trabajaba con la variedad Típica y hoy día con Caturra y Catimor, en la Finca El Paraíso en Buena Vista, parroquia Isaías Medina Angarita del municipio Bolívar. Recuerda cuando en su auge llegó a producir hasta 70 cargas de café oro en una cosecha, lo que equivale a 8.400 kg. 

Sin embargo, lo que se vive actualmente ha golpeado a su familia económicamente, pues la venta del café artesanal no le da la base necesaria, haciendo más factible venderlo en pergamino en Colombia para hacerle un poco más de dinero. Señala que el proceso y el trabajo que eso implica no lo cubren los precios del mercado en Venezuela, pues trabaja en un café tradicional, 100% puro que no puede competir con facilidad es un mercado donde se busca lo más económico

200gr de café supera el medio millón de bolívares 

A pesar de la crisis económica que afecta a las familias, entre los alimentos básicos que se compran en todo hogar, está la paquita de café molido, a pesar de que su valor ha venido en aumento.  

Para continuar dándose ese gustico, los compradores buscan las opciones más económicas sin sacrificar el sabor, prefiriendo el café comercial en su presentación de 200gr o 250gr al molido que pueden comprar en ventas ambulantes o mercados populares. 

Alexis Calderón, indicó que el café comercial es de "mayor calidad" que el molido, pues estos últimos "a veces son puro color, pero no saben a nada".