Centros de entretenimiento sexual reabren en Alemania

Agencias | La Prensa del Táchira.- Autoridades sanitarias de la capital de Alemania dieron luz verde a la reapertura de los centros de entretenimiento sexual para adultos o burdeles, los cuales se encontraban al borde de la quiebra después de cinco meses de inactividad.

Sin embargo, pese a la reapertura de los establecimientos, las autoridades advirtieron que aún no podrán reactivarse los servicios de relaciones sexuales, advirtiendo que estos sólo podrán volver a su tradicional funcionamiento a partir del mes de septiembre.

Ante la nueva realidad de los burdeles, los cuales reabrieron sus puertas en plan piloto desde comienzo de agosto, las trabajadoras sexuales han manifestado a los medios internacionales que tienen un sentimiento encontrado frente a la situación.

Pese a la reactivación del negocio, aún no les es permitido el eje central de la actividad, teniéndose que restringir hasta el momento solo a los bailes y masajes.

Se estima que a la fecha hay cerca de 40.000 trabajadoras sexuales registradas en todo el territorio alemán, para quienes el anuncio de la gradual reapertura de sus negocios, se ha convertido en una inyección de oxigeno frente a la crisis que se replica en todos los países del mundo.

Si bien, la mayoría de trabajadoras lamentan que aún no puedan tener sexo; admitiendo que es la parte más lucrativa y solicitada de la actividad, reconocen que la reapertura alivia la incertidumbre que las gobernó durante casi medio año de inactividad en espacios profesionales.

En Alemania, donde la cifra de muertos por coronavirus ha llegado a 9.200 personas, la actividad de servicios sexuales es legal y regulada, y se estima que las pérdidas económicas derivadas de la crisis sanitaria y las medidas para contenerla han superado el orden de las seis cifras.

Algunas de las características y medidas de bioseguridad que han impuesto en el país para el regreso de los burdeles se refieren a, además de la toma correspondiente de temperatura, el diligenciamiento de planillas con fecha, nombre, e incluso identidad de la prostituta.

Para reabrir los centros de entretenimiento sexual se deben hacer inversiones en esos lugares para garantizar las correspondientes medidas de bioseguridad. Sin embargo, y distinto a lo que se podría pensar, el cumplimiento del registro no es la medida que más cuesta a los clientes, es el uso de tapabocas.

"El Estado nos jode pero no paga", afirman algunas de las trabajadoras sexuales que ante la crisis organizaron multitudinarias protestas en la capital alemana, señalando que el suyo fue de los últimos sectores en poder reactivarse; incluso, denuncian que muchas de sus colegas se han desplazado a otros países de Europa para poder seguir adelante con su labor económica.

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