La cruz que lleva Fanny ya es muy pesada

Jhoana Suárez | La Prensa del Táchira.- Con apenas 30 años de edad, Fanny lleva una cruz muy pesada. El pasado 2 de junio su vida cambio para siempre. Hoy solo pide que ángeles terrenales tiendan su mano solidaria para apoyarle en el triste episodio que atraviesa. 

Fue el fatídico  martes 2 de junio cuando  Fanny Maldonado salió de su casa junto a su esposo. Salieron como cada día. Buscaban en su moto la mercancía para su puesto de verduras. Subiendo por el mercado Las Margaritas, un camión les chocó y aunque su esposo maniobró, ella cayó y sufrió lesiones graves en su columna y en su pierna derecha. 

Fanny recuerda ese día con mucho detalle. "Recuerdo que le pedí a mi esposo y al conductor del camión que no me movieran porque no sentía mis piernas y tenía un fuerte dolor en el pecho". 

Aunque al principio el conductor del camión, quien nunca se hizo cargo ni del choque ni de los gastos, se negaba a creer que ella había sufrido lesiones graves, pronto llamaron a la ambulancia quien la traslado al Hospital Central.

"Llegue el 2 de junio al hospital y ya el jueves estaba siendo intervenida quirúrgicamente, así que no me puedo quejar. Tuve que comprar todos los insumos pero la atención fue muy buena, incluso la operación de mi columna fue un éxito", añadió. 

El inicio del calvario 

La joven madre de tres varones de 12, 13 y 15 años, asegura que ese día su vida dio un giro. Si bien la dieron de alta a los dos días, desde entonces está de reposo y en ese mismo momento comienza su calvario. 

La familia Maldonado es un grupo familiar de bajos recursos, en su humilde vivienda ubicada en Tucapé, viven 6 personas y hoy día solo trabaja su esposo.

"Desde que me operaron debo ir cada 8 días al hospital a que la doctora me haga la revisión de la cirugía y debe cancelar 80 mil pesos a una ambulancia para poder ser trasladada", añadió. 

Contó que han llamado a Protección Civil para que les preste el servicio de una ambulancia y les dijeron que debían colocar la gasolina porque las unidades no tenían combustible. 

"Imagínese, la pimpina de gasolina nos sale en 80 mil pesos, o sea es la misma cosa. Esta semana no pude ir porque de verdad no tenía los 80 mil pesos, es muy difícil costear esta suma cada semana", agregó entre lágrimas. 

Pero el calvario de Fanny no termina allí. Su pierna derecha sufrió quemaduras graves durante el accidente y sólo una vez ha sido revisada por un médico, porque en el área de Caumatología el día del accidente no había ni una enfermera. 

Quien le hace la limpieza diaria de la pierna es Yorley Amezquita, una vecina que se ha convertido en un ángel para ella. "No tiene ninguna preparación en enfermería, pero un médico amigo le dice cómo debe limpiar el área y así ha logrado recuperarme la pierna, ella es una bendición para mí".

"No pierdo la fe"

Fanny no ha perdido la fe, dice con toda certeza que pronto encontrará a alguien que le ayude con sus traslados al Hospital Central para no perder la cita con la doctora y así poder recuperarse rápidamente. También está convencida que se topará con ángeles terrenales que le apoyarán con las medicinas que debe tomar. 

"Son antibióticos muy costosos que debe pagar mi esposo, que vendía verduras en Dimo y que hoy anda muy angustiado porque tiene que traer alimento para nuestra familia y además debe pagar todos los gastos", dijo.

La joven comenzará muy pronto las terapias que puedan darle la recuperación total, para poder seguir trabajando por su familia. Mientras solo le queda orar y esperar por la mano solidaria de quienes puedan prestar la colaboración. "Yo sigo esperando en Dios, sigo creyendo en que todo va mejorar". 

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