En julio de 1958 un grupo de campesinos realizó un hallazgo insólito en la Aldea La Molina

Crédito: Karen Roa

En julio de 1958, un grupo de campesinos realizó un hallazgo insólito en la Aldea La Molina

Del júbilo al desencanto: el día en que Lobatera creyó haber encontrado oro

María Cárdenas | La Prensa del Táchira.- Lo que comenzó como una jornada de trabajo cualquiera en Lobatera se transformó en cuestión de horas en una fiebre de oro que estremeció a todo el pueblo. En julio de 1958, un grupo de campesinos realizó un hallazgo insólito en la Aldea La Molina, un mineral brillante y desconocido que despertó de inmediato la codicia y la esperanza colectiva. 

Según relató en su momento el periódico Vanguardia, la noticia corrió como pólvora. Uno de los trabajadores, sin más análisis que su propia intuición, sentenció que el extraño material se trataba de oro. La euforia se desbordó en todo el pueblo; decenas de ciudadanos abandonaron sus labores cotidianas y se apersonaron en el lugar del descubrimiento, ansiosos por ver con sus propios ojos el extraño material que prometía riquezas para el pueblo. 

La conmoción fue tal que un Inspector Fiscal del Ministerio de Minas se trasladó al municipio. Bajo la expectativa de toda una población que ya soñaba con un futuro lleno de prosperidad, los expertos iniciaron la inspección del mineral. Pero lo que descubrieron derrumbó las esperanzas del pueblo.  

Tras las pruebas pertinentes, los especialistas determinaron la dura verdad: el extraño material no era más que Pirita de Hierro, un mineral conocido popularmente entre los mineros como "el oro de los tontos". Su engañoso brillo metálico y su color amarillento habían sido los culpables de la masiva confusión. 

El desencanto invadió a Lobatera. El júbilo inicial se transformó en resignación y la noticia pasó de ser una promesa de bonanza a una anécdota sobre la historia minera en la zona. La fiebre del oro poco a poco se disipó y la historia sobre el hallazgo del material precioso en la zona poco a poco fue desapareciendo en el tiempo.

Los datos de esta historia se encuentran resguardados en la Hemeroteca Estadal "Pedro Pablo Paredes", ubicada en la sede del Liceo Alberto Adriani en San Cristóbal.

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