Aquella casa rural marcada con el número 496 quedó como la única testigo del crimen del “El Indio” curandero

Crédito: Karen Roa

Aquella casa rural marcada con el número 496 quedó como la única testigo del crimen del “El Indio” curandero

El "Indio" y la habitación prohibida: crimen, brujería y desaparición 

María Cárdenas | La Prensa del Táchira.- Lo que parecía ser una tranquila mudanza a una casa rural en el barrio La Victoria de Rubio, se convirtió en una pesadilla para la familia Salazar. Apenas llevaban unos meses habitando la vivienda cuando comenzaron a escucharse lamentos, arañazos y ruidos que se volvieron insoportables durante la Semana Santa.

El ocho de abril de 1969, el acoso paranormal e inexplicable se volvió tan intenso que llevó a Aldemar Salazar a inspeccionar toda la vivienda, cuarto por cuarto, cuando se realizó el macabro descubrimiento. Una habitación cerrada, clausurada al parecer desde que un antiguo inquilino apodado "El Indio" la ocupó muchos meses atrás. Al forzar las cerraduras, la escena fue dantesca: huesos dispersos, dos calaveras humanas y objetos de prácticas ocultas.

La familia se puso en contacto con las autoridades que iniciaron una investigación en torno al hecho. Según las pesquisas de la Policía Técnica Judicial (PTJ), "El Indio" se presentaba ante la comunidad como un curandero y vendedor de pócimas mágicas; no obstante, tiempo antes de que la familia Salazar llegara al lugar, el sujeto había desaparecido del pueblo sin dar aviso, justo cuando comenzaron a surgir señalamientos en su contra por presunta trata de blancas.

Pese a que las investigaciones llevaron a los detectives hasta Barinas, el paradero de "El Indio" nunca fue esclarecido, al igual que la identidad de las dos calaveras y restos humanos encontrados en aquel cuarto, dejando aquel crimen en la impunidad. 

La familia Salazar contó a los medios de comunicación que cubrieron la noticia en aquella época que, tras el macabro hallazgo, los fenómenos paranormales cesaron por completo en la vivienda.  

El caso en su momento conmocionó a toda la comunidad de Rubio y aquella casa rural marcada con el número 496 quedó como la única testigo del crimen del "El Indio" curandero.

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