María Cárdenas | La Prensa del Táchira.- Con el crecimiento galopante de La Concordia en la segunda mitad del siglo XX se formó uno de los sectores más conocidos de la ciudad, La Unidad Vecinal. Su historia se remonta al 29 de enero de 1956, fecha de su inauguración como un ambicioso proyecto integral de viviendas, desarrollado bajo la dirección del ingeniero oriundo de Peribeca Alberto Díaz.
La primera etapa de esta obra fue impulsada por el entonces presidente Marcos Pérez Jiménez, quien, mediante un convenio con el Banco Obrero, materializó la elaboración de este sector, realizado no solo como un conjunto residencial, sino como un espacio pensado para la comunidad.
En este mismo lugar en 1966 se levantó el templo Santísimo Redentor, realizado por el arquitecto Fruto Vivas. "La innovación arquitectónica del genio magistral de Fruto Vivas, al diseñar el templo del Santísimo Redentor, orgullo de todos, constituido en parroquia eclesiástica en 1966", explicó el cronista Luis Hernández, quien además destacó la labor desempeñada por "los presbíteros Antonio Arellano Durán y el recordado Edgar Roa Rosales".
Desde sus inicios, La Unidad Vecinal destacó por ofrecer una variada infraestructura deportiva y cultural. Entre sus espacios más apreciados por los ciudadanos se encuentra el famoso diamante "Los Criollitos", donde se formaron cientos de deportistas, así como el Teatro Luis Gilberto Mendoza, que en sus primeros años funcionó como un cine y hoy es la casa del Sistema de Orquestas.
El crecimiento acelerado del sector hizo necesaria una expansión. Fue así como en 1967 durante la presidencia de Raúl Leoni, se añadieron 250 apartamentos más, ampliando la capacidad del conjunto residencial.
Hoy en día, La Unidad Vecinal se mantiene como una zona tranquila de la ciudad, sus divisiones llenas de bloques de apartamentos y casas muestran parte del intento de las autoridades por realizar un planeamiento urbanístico apropiado para San Cristóbal.
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