Según los vecinos en aquel lugar vivió durante muchos años una extraña mujer

Crédito: Karen Roa

Según los vecinos en aquel lugar vivió durante muchos años una extraña mujer

Un mueble heredado desata meses de pesadillas en la calle 7 de Táriba

María Cárdenas | La Prensa del Táchira.- Durante el 2019 una pareja de recién casados vivió meses de terror luego de mudarse a una residencia en la calle 7 de Táriba, a solo unos pocos metros de Fundahosta. 

Carolina y Antonio, una joven pareja que esperaba a su primer hijo, se mudaron a la residencia; si bien obtuvieron la propiedad con varios objetos antiguos en su interior, la pareja decidió conservar solo un peinador. El objeto era de madera pura con diferentes formas geométricas talladas. 

Durante los primeros días la pareja se instaló con tranquilidad, pero poco a poco extraños sucesos comenzaron a presentarse en su hogar. En el cuarto destinado para su hijo, cada día aparecía una mancha negra; Carolina la limpiaba dejando impecable la pared; sin embargo, al otro día, como por arte de magia, esta volvía a aparecer. 

Durante las noches, Antonio era despertado con la risa de una niña que parecía retumbar por toda la casa. Ninguno de los dos quería preocupar al otro, por lo cual muy poco se comentaba sobre estas extrañas situaciones.

Una noche mientras Carolina se preparaba para dormir, estaba intentando quitar la mancha con unos productos que le habían recomendado, cuando al fondo del pasillo divisó una silueta completamente oscura que parecía ser una niña. Carolina, a pesar de estar asustada, decidió seguirla. La extraña criatura comenzó a recorrer a toda velocidad la residencia hasta que ingresó al cuarto principal y Carolina vio cómo la criatura se escondía debajo de la peinadora de madera.

La mujer esperó a que Antonio volviera a casa para contarle lo sucedido. El hombre escuchó atento lo que decía su esposa y enseguida relacionó a la criatura con las risas que lo despertaban cada madrugada. Entre los dos comenzaron a explorar la peinadora; la estructura de madera era pesada y hermosa, pero no tenía lugar para esconder a alguien. 

Antonio decidió moverla de lugar solo para tranquilizar a su esposa y cuando la movió, vieron con horror que detrás del mueble había una gran mancha negra, la misma que se formaba en el cuarto continuo. Ambos quedaron atónitos y vieron que la madera detrás del espejo estaba deteriorada. Antonio, movido por una curiosidad que no podía explicar, decidió arrancar un trozo de madera; al hacerlo, vieron que tras el espejo se encontraban antiguas fotografías, todas de una pequeña niña, restos de mechones de cabello y un trozo de papel en un idioma que desconocían.

La joven, asustada por el descubrimiento, llamó a su abuela y le contó lo sucedido. Esta recomendó a la pareja dejar todo dentro de aquel peinador y desecharlo. La mañana siguiente, Antonio sacó el mueble de la casa a la espera de que el recolector de basura se lo llevara y así fue. El joven, aún invadido por una fuerte curiosidad, decidió hablar con los vecinos para saber un poco más sobre los antiguos propietarios de la casa.

Según las personas en aquel lugar vivió durante muchos años una extraña mujer. A pesar de que vivía sola, era normal escuchar voces y risas a altas horas de la noche, como si en el lugar vivieran muchos niños. Dicen que nadie sabe cuándo la mujer se marchó; solo un día la dejaron de ver, pero a pesar de que la residencia se encontraba vacía y con las luces apagadas, las risas de los niños continuaban estridentes, especialmente en altas horas de la noche.

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