María Cárdenas | La Prensa del Táchira.- Antonio Rómulo Costa es uno de los nombres que resplandecen en la historia del Táchira como un forjador de instituciones y carácter intelectual en toda la región. Nacido en Seboruco el 23 de marzo de 1872, Costa dejó un legado inscrito en la formación educativa de generaciones.
Tras cursar sus estudios en Bogotá y recibir su diploma como Doctor en Derecho y Ciencias Políticas, Costa se instala en San Cristóbal en 1900, marcando así el inicio de su trayectoria en pro del crecimiento del estado. Como rector del Colegio Federal de Varones, su compromiso con la enseñanza trascendió cualquier obligación. El cronista de San Cristóbal Luis Hernández, señala que Costa, además de impartir distintas materias en el centro educativo, debido al poco presupuesto, también se encargaba de cubrir el salario de algunos docentes con su propio dinero.
Su vocación en la educación lo llevó a impartir clases en diferentes instituciones, entre ellas La Normal, y asumió hasta 1927 la dirección del Liceo Simón Bolívar, instituciones donde sembró en varias promociones de jóvenes tachirenses los valores del conocimiento y la rectitud.
Costa también formó parte del grupo de hombres que fundaron el Salón de Lectura; además, pronunció el discurso inaugural del Ateneo ubicado en la calle 9 en 1938, un espacio icónico en la cultura tachirense; siendo él quien sugirió que en el frontis se plasmara la frase "Sapientia aedificavit sibi domum", que significa "la sabiduría formó su casa".
Asimismo Hernández explicó que, a pesar de que Costa no dejó obra publicada en libros, su pensamiento académico quedó disperso en artículos de periódicos locales, donde plasmaba con rigor sus conceptos académicos y reflexiones.
Su excelencia como jurista lo llevó a ocupar las más altas magistraturas regionales. Fungió como canciller de la Corte Suprema del Táchira, magistrado y presidente del máximo tribunal hasta 1938. En 1915 presidió el Colegio de Abogados y participó activamente en la fundación de la Escuela de Ciencias Políticas, contribuyendo a profesionalizar el estudio del derecho en la región.
Uno de los grandes honores que recibió llegó en manos de uno de sus exalumnos. En enero de 1944, el entonces presidente Isaías Medina Angarita le confirió la Orden del Libertador, reconociendo en su antiguo maestro la excelencia de un gran educador.
El 27 de febrero de 1959, Antonio Rómulo Costa murió a los 84 años de edad, dejando una herencia imborrable. Dos instituciones educativas en el estado llevan su nombre, perpetuando su memoria en las aulas donde nuevas generaciones se forman, y en 1994 se hizo oficial nombrar uno de los municipios del estado en su honor.
Descarga nuestra app aquí o escanea el código QR
