Redacción | La Prensa Táchira.- Venezuela ha experimentado un calentamiento de +1,8 grados Celsius (°C) en los últimos 100 años, según información publicada por Global Historical Climatology Network (GHCN), o Red Global de Climatología Histórica, que es la base de datos más grande de registros meteorológicos gestionada por la Oficina Nacional de Administración Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA, por sus siglas en inglés).
Esa información ha sido analizada mensualmente por el profesor universitario de la UCLA, Álvaro Zambrano, ingeniero forestal, consultor ambiental y de clima, quien ha determinado que la causa principal de ese aumento de la temperatura, ha sido el cambio climático, las emisiones de dióxido de carbono emitidas por la industrialización, las actividades petroleras, químicas, la aviación que son depositadas en la atmósfera, la deforestación y el crecimiento desmedido de urbanismos impactando los paisajes.
«Este resultado no sólo supera la variabilidad climática natural, sino que también alinea a Venezuela con el patrón de calentamiento global», resalta en su investigación.
El aumento acelerado de la temperatura tiene graves consecuencias en la producción agropecuaria, en la economía, en la seguridad alimentaria y en el bienestar social del país, también implica la pérdida de ecosistemas y el déficit hídrico.
Zambrano, a través de una ponencia en un foro chat titulado: «Evolución y predicciones climáticas para Venezuela 2026, y sus implicaciones estratégicas en los sectores agropecuarios, forestal y ambiental», el miércoles 04 de febrero, indicó que el aumento de la temperatura provoca cambios en los ciclos de los cultivos, produce estrés térmico en animales y plantas, y aumenta el número de plagas que afecta tanto a la siembra como a la cosecha.
«El calentamiento reduce la productividad de cultivos clave sensibles al calor, como el café en altura o ciertos cereales. Altera los calendarios de siembra y cosecha, volviéndolos menos predecibles. Exacerba el estrés hídrico en zonas semiáridas y secas, obligando a un uso más intensivo e insostenible del riego», resaltó. Además, proliferan las bacterias y enfermedades que afectan el ciclo fenológico de los cultivos y su rendimiento. Esto se traduce en una reducción de alimentos y vulnerabilidad en la seguridad alimentaria.
En la ganadería, algunas especies adaptadas a clima fresco pueden disminuir su productividad. En los bovinos, el aumento de la temperatura corporal puede producir menor consumo de alimentos y eso reduce la producción de leche y carne. También puede afectar el ciclo reproductivo de vacas y aves, porque registran cambios hormonales que disminuyen su fertilidad.
Fuente informativa: La Prensa Lara
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