Redacción | La Prensa del Táchira.- En un conocido bar de San Antonio ubicado en el sector La Guajira, un hecho de sangre conmocionó a toda la comunidad fronteriza cuando la noche del 30 de diciembre de 1958 un conocido y respetado doctor perdió la vida.
Aquella noche llena de alegría y celebración se tiñó de sangre y tragedia. El médico de origen colombiano, que laboraba en un centro de salud en la entidad, junto a sus amigos decidió pasar el día previo al año nuevo en un popular bar del lugar. El hombre de 37 años bailaba alegremente con su acompañante y pasadas las tres de la madrugada, ocurrió la tragedia, cuando un hombre ajeno al grupo se fijó en la joven con la que el médico bailaba.
El desconocido se acercó a la pareja y de manera grosera pidió bailar una pieza con la dama, a lo que el médico se negó rotundamente. Ante la negativa, el desconocido sacó un cuchillo de 20 centímetros y asestó una puñalada en el costado derecho del médico. El galeno, lejos de acobardarse, arremetió contra el hombre; sin embargo, este lo superaba en fuerza. La mujer intentó detener al atacante, pero terminó herida en un brazo; uno de los compañeros del desconocido consiguió liberarlo de otros hombres que intentaron detenerlo, a lo que atacó nuevamente al médico y esta vez acertando una puñalada en la zona inguinal que sería mortal.
Cuando la pelea culminó, el galeno a pesar de encontrarse herido, no permitió ser auxiliado, por lo cual decidió ir directamente al lugar donde se alojaba. Al llegar decidió acostarse, puesto que sentía que había bebido tragos de más. Minutos más tarde, los arrendadores, preocupados por el estado del médico, revisaron el cuarto para asegurarse de que este se encontrara bien, pero al percatarse de la gran pérdida de sangre decidieron trasladarlo al hospital.
Si bien el médico fue atendido de manera eficiente, sus colegas no pudieron hacer nada, ya que la pérdida de sangre y la gravedad de sus heridas fueron mortales.
Tras su muerte, los agentes de la PTJ iniciaron una investigación e intentaron dar captura al responsable; sin embargo, este ya había cruzado la frontera, quedando así impune el caso del médico.
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