María Cárdenas | La Prensa del Táchira.- Desde hace más de cuatro décadas, a pocos metros del viaducto Nuevo, Irma Molina de Montoya elabora su emblemático pesebre. La mujer de 82 años ha transformado parte del porche de su hogar, en el pesebre más emblemático de Barrio Obrero, un relato visual del nacimiento de Jesucristo.
Lo que inició como una expresión personal de devoción, hoy es un hito navideño en la comunidad. Figuras minuciosamente dispuestas, luces tenues y escenas que van desde la Anunciación hasta la Adoración de los Pastores, componen este mosaico de fe que Irma monta con paciencia y amor año tras año.
"Una casa sin pesebre ni nacimiento no es Navidad. Esto significa mucho para mí, el amor al nacimiento, al Niño Jesús y a la Navidad. A mí esto me gusta, me llena", explicó Molina. Asimismo señaló que el pesebre está compuesto por todos los pasos del nacimiento: "Aquí se expresa todo, desde la anunciación, el nacimiento, la llegada de los reyes, la presentación del niño en el templo, la posada, la gruta de la leche, la matanza de los inocentes. Esto es un pesebre bíblico en donde se cuenta toda la historia", aseguró.
Asimismo Montoya habló sobre la continuidad de esta tradición que ya acumula más de 40 años. "De esto se encargará después una de mis hijas, que a ellas les gusta hacer el pesebre y así continuar con esta tradición que es tan bonita", afirmó.
Cabe destacar que diferentes personas de la comunidad acuden a la casa de Irma, para realizar las novenas del Niño Jesús alrededor de uno de los pesebres más significativos de la ciudad.
Descarga nuestra app aquí o escanea el código QR
