Oriundo del estado Cojedes e instalado en el TÃchira hacia 1930 Lovera de oficio telegrafista encontró en San Cristóbal su hogar

Crédito: Karen Roa

Oriundo del estado Cojedes e instalado en el Táchira hacia 1930, Lovera, de oficio telegrafista, encontró en San Cristóbal su hogar

González Lovera, visionario que convirtió la radio andina en voz universal

María Cárdenas | La Prensa del Táchira.- En la historia de los medios de comunicación del Táchira, algunos nombres resaltan, no solo como empresarios, sino como verdaderos arquitectos de la identidad de una región. Gregorio González Lovera, un hombre cuya visión transformó el paisaje de la comunicación y proyectó la radio andina más allá de las fronteras. 

Oriundo del estado Cojedes e instalado en el Táchira hacia 1930, Lovera, de oficio telegrafista, encontró en San Cristóbal su hogar. Según relata el cronista de San Cristóbal Luis Hernández, un golpe de suerte inicial marcó su rumbo, ya que al poco tiempo de llegar en 1935, compró un billete de lotería que le dio el primer premio. "Desde entonces la buena suerte rodeó su personalidad", señala Hernández. Pero fue su talento y olfato para la noticia lo que le dio su éxito. 

Su primer gran escenario fue La Voz del Táchira, donde rápidamente ganó popularidad gracias a su "habilidad para captar noticias". Con el tiempo, Lovera fundaría el Diario Fronteras, del cual fue director; asimismo, también fue dueño de otros medios de comunicación como Radio Táchira, Radio San Cristóbal, Radio El Sol y FM 102.1 Stereo. 

Sin embargo, su obra cumbre nació en 1947 con Ecos del Torbes. Bajo su dirección, la emisora se convirtió en algo más que una frecuencia; fue un símbolo del Táchira, conocida cariñosamente como "la predilecta". Lovera, siempre a la vanguardia, la dotó de un teatro para presentar las bandas en vivo. 

Su visión no tenía límites; en septiembre de 1950 realizó una jugada tecnológica audaz: desde La Grita realizó la primera transmisión a remoto y con un poderoso transmisor de 50 kw "colocó al Táchira a disposición del mundo". 

Más allá de los negocios, Lovera, quien falleció a los 83 años en 1993, es recordado como un gran empresario en pro de la democracia y con un firme apoyo al deporte, vinculando su imperio mediático al desarrollo social del estado que aún recuerda los años dorados de Ecos del Torbes cuando se ubicaba en la carrera 8 con calle 9.

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