María Cárdenas | La Prensa del Táchira.- En el estado Táchira el nombre de María Francisca Eloísa de Las Mercedes Santos Stella brilla con luz propia. No solo por ser hija del reconocido Abel Santos, sino por esculpir con voluntad férrea el paisaje cultural tachirense, al tiempo en que desafió los perjuicios sociales de la Venezuela de la primera mitad del siglo XX.
Nacida en San Cristóbal el 25 de junio de 1913, su vida estuvo marcada por el exilio político de su padre, que la llevó a completar su formación académica en Suiza. Allí dominó el alemán y el francés, además que en las aulas tuvo su primer encuentro con la música, y allí nació el sueño de traer algo semejante al Táchira.
De regreso a su ciudad natal, la joven María Santos ya era una figura desconcertante. Como señala el cronista Luis Hernández, "con su dominante carácter rompió todos los prejuicios de la apacible ciudad. Llegaba al Liceo Simón Bolívar con chofer, hablando una jerigonza entre castellano, alemán y francés (...) Se puso un traje de baño en público, montó caballo como una amazona y jugaba baloncesto. Haría también una imborrable labor cultural en beneficio de su tierra, la que amó profundamente".
Pero su legado trascendental fue en la cultura; comunicó su visión al entonces presidente del estado José Abel Montilla y en 1939 vio la luz la Academia de Música, de la que asumió la administración. La institución encontró hogar en la casa de María Santos, en la calle 4 con carrera 4, que también albergó a la renovada Banda del Estado. Asimismo también estuvo al frente en la creación del Instituto Autónomo Estadal de Música en 1960 e impulsó como violinista la Orquesta Sinfónica del Táchira.
El cronista explica que María Santos "sufrió los rigores de la incomprensión y de la traición" y fue separada de su cargo; sin embargo, su compromiso no decayó, encabezando un proyecto de suma importancia, la transformación de la Hacienda Paramillo en el Palacio de la Cultura del Táchira, cuya primera etapa se inauguró en 1984 como sede de la Dirección de Cultura.
Desde el Salón de Lectura, del que fue presidenta en "momentos de grave tensión", siguió siendo el alma y la veedora de la vida cultural tachirense. En 1997, su auditorio fue nombrado "Teatro Doña María Santos" en su honor. Entre sus múltiples reconocimientos figura el título de "Mujer del Táchira" y la Orden del Libertador.
María Santos falleció el 17 de septiembre de 2006 a los 97 años; sus restos fueron velados en el Salón de Lectura. "En ese adorado recinto fue velada con honores, el día de su partida", concluyó Hernández.
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