María Cárdenas | La Prensa del Táchira.- El cinco de noviembre de 1974, un dantesco hallazgo conmocionó a la población de La Fría, cuando un grupo de personas halló en el sector conocido como la "Y", en la entrada de Barrio Bolívar, el cadáver parcialmente quemado de una mujer embarazada.
La Policía Técnica Judicial se hizo presente en el lugar de los hechos; la víctima se encontraba enrollada en una vieja colchoneta, la cual fue incendiada. Los detectives determinaron que la mujer había sido asesinada en otro sitio y el homicida la había llevado hasta esta zona para intentar desaparecer el cadáver.
La mujer finalmente fue identificada por sus vecinos; se trataba de una joven colombiana de 33 años que tenía siete meses de embarazo. Los forenses determinaron que la mujer perdió la vida a causa de múltiples machetazos en diferentes partes de su cuerpo; los detectives, por su parte, consiguieron algunos testigos que identificaron a un hombre que salió de la vivienda de la mujer la noche del cuatro de noviembre cargando algo pesado.
Tras tener identificado al sospechoso, un hombre de 55 años con residencia en una aldea del municipio Ayacucho, la PTJ intentó apresarlo; sin embargo, el hombre escapó de la justicia con intenciones de llegar a territorio colombiano, provocando una persecución que duró unas cuantas horas, hasta que finalmente fue capturado.
Confesión
Al momento de llegar a los calabozos de La Fría, el hombre, sin ningún tipo de remordimiento, confesó su crimen. Al parecer, la mujer tenía una deuda con el hombre de 250 bolívares, equivalentes a 58 dólares para la época, la mujer le había pedido una prórroga al criminal; no obstante, este no estaba dispuesto a esperar más.
El hombre apareció en la casa de la mujer aquella noche del cuatro de noviembre, exigiendo el pago de la deuda. La mujer le recalcó que aún no tenía el dinero y aprovechando que la víctima se encontraba totalmente sola, sacó un machete y le propinó varias heridas que resultaron ser mortales.
Tras cometer el hecho, el hombre tomó uno de los colchones de la vivienda de la mujer y la envolvió, arrastrando el cadáver hasta el sector la "Y" y enseguida le prendió fuego para borrar todo rastro del crimen. Los medios de comunicación consiguieron entrevistar al asesino cuando fue trasladado a los tribunales en San Cristóbal y este les dijo: "La maté porque no me quería pagar".
Los datos de esta historia se encuentran resguardados en la Hemeroteca Estadal "Pedro Pablo Paredes", ubicada en la sede del Liceo Alberto Adriani en San Cristóbal.
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