Sin anestesia y a pesar de la resistencia de Virgilio la mujer realizó una incisión perfecta en su abdomen

Crédito: Karen Roa

Sin anestesia y a pesar de la resistencia de Virgilio, la mujer realizó una incisión perfecta en su abdomen

Década del 2000: la mujer que abrió su cuerpo al mundo del ocultismo

María Cárdenas | La Prensa del Táchira.- Durante la década del 2000, en una vieja casa en Táriba, vivía una mujer que dedicó toda su vida a las artes oscuras. En su hogar se realizaban los más oscuros rituales, algunos que sanaron a muchas personas; otros fueron mucho más macabros, marcando para siempre la vida de inocentes.

Virgilio cuenta que durante su adolescencia sufrió de muchos males de salud; era un joven enfermizo y los doctores pocas veces consiguieron tratarlo. Su madre en medio de la desesperación, contactó con una mujer que tenía gran fama en el municipio Cárdenas. Contaban que ella era poseída por distintas entidades, realizando cosas que muchos consideraban milagros, especialmente en la sanación. 

Con solo 14 años, el joven junto a su madre, fue a una de las sesiones. El lugar irradiaba un aire pesado; santos de diferentes religiones se encontraban apilados en diversos cuartos de la casa. Aquel día había varias personas, en especial adultos; tabacos y botellas de licor iban de un lado a otro. La mujer, imponente con su figura, se alzaba frente a todos, pudiendo tener fe y paciencia. Uno a uno, los espíritus comenzaron a tomar el control de su cuerpo, atendiendo la inquietud de cada uno de los presentes.

El joven vio con horror cómo las facciones de la mujer cambiaban con cada una de las entidades. Su voz se transformaba, sonando como un hombre adulto y culto; algunas veces hablaba con una voz fina e inentendible. La mujer fumaba tabaco tras tabaco, bebía botellas de ron como si fuera agua.

Finalmente fue el turno de Virgilio de pasar al centro. El espíritu de un médico tomó el cuerpo de la mujer, cuyo rostro se tornó severo y su voz sonaba imponente y estricta. El joven, sin ningún tipo de advertencia, fue tomado de pies y manos por otras personas, puesto que el doctor lo necesitaba inmóvil para operarlo de su dolencia.

Sin anestesia y a pesar de la resistencia de Virgilio, la mujer realizó una incisión perfecta en su abdomen; el joven se retorció de dolor mientras que el espíritu cumplía su misión. El dolor insoportable hizo que el joven perdiera la conciencia y despertó unas cuantas horas después con diez puntos y una línea perfecta en su abdomen. Al terminar la sesión, la mujer sufrió un cambio repentino; parecía que había disminuido su tamaño y su voz se tornó amable, expresando a todos que se podían retirar. 

Tras aquel encuentro, si bien la dolencia de Virgilio desapareció, otro mundo se abrió ante sus ojos, puesto que asegura que entidades extrañas lo acechan en sus sueños, ya que hoy, casi dos décadas después de los acontecimientos, aún tiene pesadillas con aquella noche y todo lo que presenció en aquella oscura casa de Táriba.

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