Antiguos residentes cuentan que una misteriosa y macabra entidad ronda en los pisos superiores del lugar haciendo a quienes habitan allí caer en la locura

Crédito: Karen Roa

Antiguos residentes cuentan que una misteriosa y macabra entidad ronda en los pisos superiores del lugar, haciendo a quienes habitan allí caer en la locura

Historia de la presencia demoníaca que enloquece a vecinos de Barrio Obrero

María Cárdenas | La Prensa del Táchira.- A solo unas cuadras de la Plaza María Del Carmen Ramírez, en la calle 11 de Barrio Obrero, se encuentra un edificio residencial que, si bien no es antiguo, guarda un oscuro misterio. Antiguos residentes cuentan que una misteriosa y macabra entidad ronda en los pisos superiores del lugar, haciendo a quienes habitan allí caer en la locura. 

Marcos tenía 32 años cuando se mudó al lugar. El edificio tenía pocos años de haber sido construido y junto a su esposa Claudia, con la esperanza de formar una familia, compraron un apartamento en el penúltimo piso. Durante los primeros meses todo transcurrió con normalidad, entre el ajetreo de la mudanza y el trabajo, tenían muy poco tiempo para descansar.

Cuando finalmente la pareja se instaló, cosas extrañas comenzaron a suceder, manchas negras aparecían y desaparecían de las paredes y además extraños olores parecían salir de los closets del cuarto de la pareja. A pesar de que el trabajo de limpieza era continuo, estas situaciones comenzaron a presentarse con más frecuencia. 

Una noche, mientras la pareja dormía, un sonido en la cocina levantó de manera abrupta a la pareja. Marcos fue a revisar qué había sucedido y al encender las luces vio una pequeña niña corriendo en medio de la sala. La pequeña se escondía entre los muebles, hasta que corrió a toda velocidad hasta el cuarto de lavado.    

Marcos la siguió aterrado, y al llegar a la entrada de la lavandería, una risa estridente se escuchó en todo el apartamento. Al principio eran risas de niños, pero poco a poco se comenzó a transformar en algo más siniestro. El hombre que parecía haberse quedado paralizado de la impresión, reaccionó cuando escuchó los gritos de su esposa. Al llegar al cuarto, Claudia se encontraba en una esquina de la habitación llorando. Cuando se calmó, contó a Marcos cómo una extraña sombra apareció en medio de la habitación, creció hasta llegar al techo y luego cayó con violencia. 

Tras este incidente, la pareja consultó con familiares que les recomendaron llevar a un sacerdote para bendecir el lugar. Ambos asustados hicieron caso y buscaron a un párroco amigo de la familia de Claudia. El religioso fue al apartamento y bendijo cada una de las habitaciones; si bien dijo que no vio nada fuera de lo común, aseguró que el cuarto principal tenia una energía pesada. El sacerdote tranquilizó a la pareja y le aseguró que todo iba a mejorar.

Por unos días todo parecía haberse calmado, ambos dormían tranquilos y ningún suceso extraño pasó nuevamente. Hasta que un día las manchas en las paredes volvieron a aparecer. Una risa estridente los levantaba cada noche, Marcos y su esposa ya no se paraban a revisar, dejaba la puerta cerrada y se aferraban a un rosario hasta quedarse dormidos.

Esta situación se repitió por meses, Marcos y su esposa ya no conseguían dormir tranquilos. La niña corriendo por el apartamento, las manchas negras que aparecían y desaparecían, y ambos sentían que estaban perdiendo la cabeza. Finalmente decidieron vender el apartamento, Claudia ya no quería pasar una noche más ahí y ambos se fueron a vivir temporalmente con unos familiares hasta que concretaran la venta. 

Artes oscuras

Mientras intentaba vender su apartamento, Marcos intentó averiguar qué sucedía en aquel piso y qué era aquella extraña aparición. Poco a poco se enteró de que gran parte de los apartamentos de aquella planta estaban vacíos, solo uno estaba ocupado, pero era un depósito. Según lo que pudo conocer es que cuando aquel edificio se estrenó, una pareja oriental compró uno de los departamentos de la planta, parecían personas normales; sin embargo, tenían comportamientos extraños. 

Al parecer la pareja había perdido a su pequeña hija años atrás y la mujer nunca había podido quedar nuevamente embarazada, llevados por el dolor, decidieron practicar artes oscuras en aquel mismo edificio para contactar a su pequeña hija, pero todo se salió de control. Una noche los habitantes del lugar escucharon gritos, maldiciones y estridentes risas. La pareja salió del lugar aterrada y con solo un par de maletas. No volvieron a ser vistas y la propiedad quedó en venta.

Actualmente aquel piso permanece inhabitado, los apartamentos continúan en alquiler, cada vez que alguien nuevo llega solo hace falta un par de semanas para que abandone el lugar incluso, hay personas que aseguran que en la madrugada desde la calle la extraña sombra de una niña se ve correr entre los apartamentos del piso cuatro.

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