María Cárdenas | La Prensa del Táchira.- "¡Dios mío, qué pasa!", fue lo último que escucharon los pasajeros del autobús número 28 de Expresos Continente que se precipitó al vacío. El 23 de septiembre de 1973, alrededor de las 5:30 pm, Táchira se tiñó de luto cuando una unidad de transporte público que iba de La Grita hacia San Cristóbal cayó por un barranco de 300 metros en La García de San Rafael de Cordero, dejando 11 fallecidos y 23 personas lesionadas.
La escena fue descrita por los testigos del hecho como "dantesca". El autobús, que realizaba su recorrido habitual con pasajeros provenientes de La Grita, El Cobre, Santa Ana e incluso del estado Barinas, perdió el control por un desperfecto mecánico en el sistema direccional. En su caída mortal por el abismo, varios pasajeros fueron desprendidos del vehículo y de manera trágica fueron aplastados por la misma unidad.
Centenares de personas de San Rafael acudieron al lugar para prestar auxilio a los heridos y ayudar en la compleja tarea de retirar los cadáveres del fondo del barranco, colaborando con las autoridades. Entre las víctimas fatales se encontraban el conductor de la unidad y el colector, mujeres, ancianos y una bebé de apenas dos meses de nacida.
Dentro del Hospital Central, la sala de emergencias colapsó ante la llegada masiva de heridos, lo que obligó a llamar a todo el personal médico de enfermería y técnicos disponibles. El trabajo de los doctores se vio entorpecido por la aglomeración de familiares que en un estado de shock y desesperación, buscaban información sobre el paradero de los suyos.
La desesperación se trasladó a las puertas de la Morgue del Hospital Central de San Cristóbal, donde cerca de 50 familiares se concentraron exigiendo la entrega de los cuerpos de sus seres queridos, que aún un día después del siniestro no habían sido entregados para su sepultura.
Los sobrevivientes
Los sobrevivientes, aún aturdidos por la tragedia, coincidieron en su relato "todo ocurrió en cuestión de segundos", según narran el viaje había transcurrido con total normalidad hasta que , en una curva, el vehículo falló. El grito del conductor fue lo último que todos escucharon antes de caer al vacío.
Algunos viajaban en familia perdiendo en la tragedia, padres, hermanos e hijos. Otros consiguieron evadir la muerte como fue el caso de una mujer que había olvidado su cédula y por regresar a su hogar a buscarla perdió el autobús, sin embargo su hermano no corrió con la misma suerte y terminó en una cama en el hospital.
Esta ha sido una de las grandes tragedias viales que ha enlutado a todo el Táchira en la cual se perdieron más de una decena de vidas, dejando un amargo recuerdo en La García.
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