María Cárdenas | La Prensa del Táchira.- Corría el 22 de abril de 1977 cuando la Policía Técnica Judicial, encontró en el patio de una humilde casa en Colón, el cuerpo enterrado de una mujer de 56 años, que se encontraba desaparecida desde hacía una semana. Su esposo, con quien llevaba casada desde hacía 27 años, fue inmediatamente arrestado por la policía como el principal sospechoso.
Al llegar a la comisaría y sin ningún tipo de remordimiento, el hombre narró todos los hechos a los oficiales. Explicó que hacía ocho días él y su esposa habían discutido, el hombre le reclamaba por su comportamiento pidiéndole que cambiara; sin embargo, esta al parecer le dijo que "solo cambiaría con la muerte", ante esto el hombre lleno de ira tomó un garrote y comenzó a golpearla; explicó que no se dio cuenta en qué momento le quitó la vida.
Al ver el cuerpo de su esposa, el hombre decidió ocultar el cadáver, hizo una zanja en el lado más lejano del patio de su casa, en la cual habían criado nueve hijos. Uno de sus hijos preguntó horas más tarde por su mamá y el hombre le explicó que había salido. Al ver que pasaban las horas y la mujer no volvía, una de las hijas avisó a su abuela, quien acudió a la policía y tras varios días finalmente dieron con el cuerpo.
Al parecer, la pareja que lleva junta desde hace más de dos décadas tenía difíciles problemas maritales. El esposo alegaba que la mujer siempre había jugado con sus sentimientos y durante 15 años lo había engañado con otros hombres. Incluso contó que le quitó la vida a uno de sus amantes. El hombre aseguró que lo había hecho en defensa propia después de confrontarlo, tras recibir el aviso por parte de su hermano de que su esposa lo estaba engañando.
A pesar de quitarle la vida de múltiples puñaladas a un hombre, el criminal solo pagó 10 meses de cárcel y tras cumplir su condena volvió a su casa y perdonó a su mujer y continuaron su vida juntos hasta la fatídica tarde del 22 de abril.
"Yo no soy un hombre rencoroso, yo cumplí mi condena y cuando salí la perdoné y la dejé volver a vivir conmigo", aseguró desde su celda el criminal a los medios de comunicación de la época.
A pesar de ser la madre de sus hijos, el criminal aseguraba que no se arrepentía de lo que había hecho, puesto que para él todo estaba justificado en los 15 años de engaños que sufrió a su lado.
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