"Queremos regresar a la Venezuela donde podíamos vivir"

Maryerlin Villanueva | La Prensa de Táchira.- Con 54 años de edad, Leidy Niño, arribó al estado Táchira a pie, desde San José, en la ciudad de Maracay, en el estado Aragua, con destino a Colombia, como escape de la crisis del país en medio de la pandemia.

"Nosotros como venezolanos lo que queremos es que se mejore el país, que todo vuelva a ser como antes, donde podíamos comer y vivir con poco, no como ahora, que la plata es agua y sal" acotó.

Sin temor al covid-19, emprendió la travesía el pasado sábado en horas de la mañana, en compañía de sus dos hijas, yerno, y nieta, quienes buscaban llegar a la población de Rubio, en el municipio Junín, para luego cruzar la frontera.

Sin poder tomar un autobús que los trajeran a la región andina, la pedida de cola fue su mejor aliado, pues relató que muchas personas les prestaron apoyo a lo largo del camino, durante las últimas 48 horas de viaje que llevaban.

Con un morral tricolor, donde incluyó poca ropa, agua y unos panes, no se imaginó que a su edad, tendría que emigrar para tener una estabilidad, pues la emergencia humanitaria que atraviesa Venezuela, le impide tener una vida digna.

"Jamás pensé que me tocaría irme del país, pero me toca porque ya esto no se aguanta." expresó.

Es la primera vez que huye del país, fue una decisión que pensó mucho, sin embargo, aupada por su familia, se acordó que se irían del país en grupo.

"De Maracay se ha ido mucha gente, hasta mis vecinos, así que nos tocó irnos porque la necesidad tiene cara de perro y nos toca resolver en medio de esta situación tan horrible" indicó.

Con ojeras, cansancio y sin poder ducharse, lamentó la decisión, pero espera que al llegar a tierras lejanas, su situación cambie, pues en su estado de origen, se evidencia la pobreza y miseria en la que viven los venezolanos.

"Nos da miedo irnos así, pero el que nunca arriesga, nunca tiene nada y eso fue lo que nos llevó a venirnos así" apuntó.

En camino, se encontraron a otra mujer, con quien se ha hecho compañía y con quien también, esperan poder cruzar hacia el vecino país.

Para Niño, quien trabajó durante muchos años como personal de limpieza en casas, los ciudadanos quieren quedarse en el Estado para trabajar y "echar palante", pero los altos índices inflacionarios, los malos servicios y la demás políticas del Gobierno lo impiden.

"Es necesario que se abran las fuentes de trabajo, donde podamos tener una vida digna" acotó.

Negó matracas en las diversas alcabalas, y además, resaltó la solidaridad de las personas, pues durante el camino, muchos le regalaron pan, agua y alimentos.

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