Neida Colmenares

Las ventas están muy duras

Francelina Sánchez

Se nos ha hecho muy duro vender

Cambio de dirección mantiene afectados a vendedores de Dimo

Eliana Millán Montiel | La Prensa del Táchira.- Al tradicional mercado Dimo le faltan más compradores y más ventas. La costumbre, la semana de cuarentena radical y la crisis por los precios los mantiene a una gran diferencia de aquella época donde a las 12 del mediodía ya todo se había vendido. 

De la prolongación de la 5ta Avenida donde permaneció por más de 10 años, debido a la pandemia y el alto contagio por Covid-19, las autoridades militares y locales decidieron trasladarlos a Colinas del Torbes en una calle que va desde Plaza Venezuela hasta la salida del Matadero Municipal. 

Vendedores de verduras, carnes, pescado, frutas, hierbateros están todos afectados por igual. El cambio de dirección les ha afectado, al punto que están buscando estrategias para ver cómo levantar las acostumbradas ventas. 

Publicación de estados y envíos de cadenas por WhatsApp les ayuda pero no es suficiente. Pareciera que la lejanía y la falta de transporte les juegan una mala partida.

La señora Neida Colmenares, vende verduras y con el ánimo abajo explica que las ventas no están buenas y esto se debe según ella a la situación económica que es generalizada, además de "muy poca gente sabe dónde estamos". 

En cuanto a precios considera que en pesos colombianos todo ha bajado pero la cotización de la moneda colombiana con relación al Bolívar es demasiado bajo lo que hace que mucha gente no se acerque porque aquí todo se cobra en esa moneda. 

"Nosotros compramos en pesos al mayor. Tenemos tiempo que no vemos bolívares. Muy poco nos llega la gente con bolívares. Nos levantamos a las tres de la mañana para comenzar la jornada y esta es la hora (sábado 12.30 de la tarde) y no hemos vendido mucho". 

Medidas de seguridad 

A la entrada del espacio destinado para la venta de los comerciantes de Dimo no faltan las medidas de seguridad. Un personal destinado para eso y también para mantener la distancia social está presto todo el día. 

Los mercaderes, algunos, usan bien el tapabocas, otros, el sol, la fatiga los hace olvidarse del uso correcto del barbijo. 

A la comerciante Ana Virginia quien se ayuda vendiendo jengibre, papa, yuca, auyama, cebollín, cosechadas por ella misma, el día no le fue muy productivo. 

Manifiesta que a las 12 del mediodía en la otrora dirección ya a esa hora estaba recogiendo sus frutos del trabajo de más de más de cinco horas de trabajo, ya que a partir de las cuatro de la mañana tienen que estar ubicándose en los puestos asignados. 

Otra situación que a su juicio le afecta es el cobro de 5 mil pesos que desconoce para quién es el pago. 

"Esos cinco mil pesos no los cobraron a pesar de que le dijimos que las ventas estaban duras", al preguntársele si conocía el destino de ese dinero, manifestó que no sabía si era para la Alcaldía o para la directiva del mercado.  

Muchos comerciantes pocos compradores 

A Francelina Sánchez vendedora de pescado, se le ha hecho "duro" vender", esto se lo atribuye a que tienen solo dos semanas en el nuevo lugar donde los trasladaron. 

"Todo está muy duro, pero ahí vamos saliendo poco a poco. Le pedimos a todo el público que se acerquen a mercado sabatino para que nos ayuden".